martes, 17 de abril de 2018

Cuando la Ciencia Ficción cae en saco roto

"Esto no es fantasía, ni el producto de una imaginación descabellada" es la frase con la que empieza Superman (1978) de Richard Donner. Más adelante en la misma película, Lex Luthor (Gene Hackman) afirma "Unos pueden leer Guerra y Paz y cerrar el libro creyendo que han leído una novela de aventuras, otros pueden leer los ingredientes de una pastilla de chicle y descifrar los secretos del universo".1

Hablando con gente me he encontrado alguna vez con personas para las cuales la ciencia ficción y la fantasía es exactamente lo mismo. Gente a la que estos géneros no les apasionan precisamente y que prefieren ver dramas, comedias e incluso películas de fantasmas antes que las que oficialmente quedan catalogadas como ciencia ficción o fantasía. Y es que en realidad la fantasía y la ciencia ficción a priori no son tan diferentes entre sí pero si lo son respecto al espectador crítico: la fantasía es distante mientras que la ciencia ficción tiende puentes, la fantasía nos trae "otros mundos distintos" mientras que la ciencia ficción nos trae "otros mundos no tan distintos", la fantasía nos ofrece mundos que no existieron o existirán mientras la ciencia ficción nos trae mundos que aún no han existido. Seamos un poco más críticos aún: entre la fantasía y la realidad solo hay una historia de ciencia ficción susceptible de ser contada. Y es que eso es lo que, como decía más arriba, la ciencia ficción hace: tiende puentes, marca el camino, las metas, los objetivos. Nos anticipa escenarios. Nos da nueva perspectiva sobre escenarios conocidos. Siempre y cuando estemos abiertos a ello.

2001 Una Odisea en el Espacio

Soy agnóstico. Y lo soy gracias a la ciencia ficción. Sin ella sería ateo. Soy escéptico y muy crítico. No puedo creerme a pies juntillas lo que me cuenta ninguna religión porque la verdad es que sin datos fiables y contrastados, los hechos no pueden a menudo ser catalogados de otra forma que de fantásticos. Sin embargo, sin esos "cuentos", se quedan muchas cuestiones en el aire. Cuestiones que escapan a nuestra comprensión y que son el eje del pensamiento humano: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? Personalmente, en esa situación, lo menos razonable me parece descartar opciones gratuitamente. De hecho la ciencia no hace eso: una prueba puede confirmar la existencia de algo pero la ausencia de pruebas no confirma la no-existencia, como mucho establece una improbabilidad. Y la ciencia ficción nos da perspectiva. Hay muchísimas historias de ciencia ficción que de una manera u otra involucran el concepto de Dios, desde distintas perspectivas, empezando, por poner el primer ejemplo que me viene a la cabeza, 2001, Una Odisea en el Espacio. ¿Y ahora como la enfocamos? ¿Como ciencia ficción o como fantasía? Porque lo mismo la estamos etiquetando alegremente como ciencia ficción, por el hecho de que salen naves espaciales, astronautas e inteligencias artificiales... pero no nos estamos tomando el argumento como una historia de ciencia ficción. A lo mejor estamos viendo eso de la misma forma que vemos a Atreyu a lomos de Fujur. Lo cual ocurre en Fantasía.

Recuerdo una conversación en la que una amiga me decía "es que los dioses del Universo Marvel - refiriéndose a Asgard - no son dioses, son extraterrestres" y ante eso, mi espíritu crítico me hacía plantearme "bueno, ¿y exactamente cuál es la diferencia?". ¿Que las habilidades y poderes de un dios son mágicos y no tienen una explicación científica?  La magia no es sino ciencia por descubrir. Imaginad que pudiéramos viajar en el tiempo. Que fuéramos al año 1950, por ejemplo, y le pusiéramos al público de un cine la última comedia romántica de... que se yo... Jennifer Anniston. Ese público, al margen de quedarse patitieso con la calidad de la imagen, estaría viendo una película de ciencia ficción, algo ñoña pero ciencia ficción al cabo: teléfonos móviles, pantallas planas, ordenadores portátiles... Si, una comedia romántica de hoy día es una película de ciencia ficción obsoleta... porque refleja el mundo de ciencia ficción obsoleta en el que vivimos. Obsoleta como ciencia ficción porque ya no hay ficción - relacionada con la ciencia - en ella.


Ra, dios del Sol, un extraterrestre en la película Stargate (1994)

¿Listos para nuestro siguiente salto en el tiempo? Del año 1950 nos vamos a la edad media, secuestramos a un puñado de personas y nos las traemos. Bueno, nos las traemos más que nada porque en la edad media no había satélites, ni internet, ni red eléctrica... y hecho esto les dejamos ver como usamos un ordenador portátil o el mando a distancia de la tele... y lo que tenemos es magia. Espejos mágicos y varitas. Hoy día gracias a la ciencia y todo lo que hemos hecho con ella debería empezar a quedarnos claro que posiblemente nada es imposible. Y no ya hablando de conceptos concretos como Dios sino desde la perspectiva de contemplar las cosas en general desde otras perspectivas. Eso es algo que se hace mucho desde las historias de utopías, ucronías, distopías... Lamentablemente a veces parece que nos asomamos a la ciencia ficción buscando la confirmación, la aprobación de la perspectiva que ya tenemos y cerrándonos a otras nuevas. Nos desentendemos de las posibilidades que nos plantean y nos limitamos a maravillarnos con lo superficial de manera distante. Cuando hacemos eso la ciencia ficción pierde su razón de ser y entonces, efectivamente, es fantasía.

1 Ante la factible posibilidad de que alguien pueda prejuzgar que hablar de la película de Donner en un artículo sobre ciencia ficción no es ajustarse demasiado al tema he decir que habría citado igualmente esas frases de pertenecer a una película de fantasía y, por otro lado, que es posible que hacia el final de este texto haya convencido a más de uno que la última comedia romántica - por poner un ejemplo de género dispar - que haya podido ver también es cine de ciencia ficción. Desde cierto punto de vista, que diría Obi Wan.