domingo, 22 de octubre de 2017

Blade Runner reensamblado

Por supuesto, si alguien aún no ha visto Blade Runner debería verla antes de leer el artículo. Recomiendo la última edición, la "Final Cut" de 2007.

Con motivo del estreno de su secuela me dispuse la semana pasada a volver a ver por enésima vez Blade Runner. A estas alturas todos sabemos que Rick Deckard (Harrison Ford) es un replicante y el propio Ridley Scott lo ha admitido. No sabemos si eso siempre fue así, o si solo lo fue al principio pero desechó la idea para años después reconciliarse con ella cuando se hizo aquel Directors Cut - en el cual no intervino - según lo que supuestamente habría sido su versión original. Lo que es un hecho es que en la última edición de la película, la que para Scott es la definitiva, Deckard es un replicante y eso queda patente por el unicornio de papel que deja Gaff (Edward James Olmos) en la puerta. Si en la versión que se estrenó en cine aquello solo simbolizaba que Gaff había estado en el apartamento y perdonado la vida a Rachael (Sean Young), tras la inclusión en el metraje de la ensoñación del unicornio se traduce en el hecho de que Gaff sabe qué hay en la cabeza de Deckard y, por tanto, son recuerdos implantados. La cuestión es que en principio, el hecho de que Deckard sea un replicante o no, parece no tener mayor trascendencia, la película parece ser la misma a no ser que, nos paremos a reflexionar sobre todo lo que esto implica. Así pues lo que sigue son una serie de disertaciones que hago partiendo del hecho de que Rick Deckard es un replicante.


Cuando empieza la película, Rick Deckard ya no es un Blade Runner. Si es que alguna vez lo fue. No sabemos a qué se dedica, aunque fácilmente se nos antoja que puede ser investigador privado. En realidad carece de importancia porque pronto aparece Gaff en escena para detenerlo y llevarlo ante el jefe Bryant (M. Emmet Walsh), que es cuando, a través de qué y cómo hablan los personajes, se nos pone en antecedentes: Rick Deckard era uno de los mejores Blade Runners y lo dejó. La razón posiblemente tuvo que ver con Holden (Morgan Paull) - asesinado por Leon (Brion James) al principio de la película - lo cual se desprende de cierto resentimiento en la forma en la que Deckard sugiere que sea aquel quien se encargue del caso. Igualmente la actitud a la defensiva de Deckard también da a entender que no es la primera vez que Bryant recurre a él tras su abandono: se lo ha dicho en otras ocasiones y Bryant debería saberlo, que no va a volver. Sin embargo en esta ocasión es diferente, Bryant ha ordenado su detención para arrastrarlo hasta la comisaría. Lo necesita. Sin embargo no hay la menor resistencia por parte de Deckard, el arresto en sí parece más bien una formalidad. Quizás Deckard solo se hace de rogar sabiendo que acabará haciendo el trabajo, quizás porque hace tiempo que no consigue un caso, quizás por algún acuerdo relacionado con las circunstancias de su abandono del cuerpo de Blade Runners o quizás porque está en deuda con Bryant.

Durante toda la película Gaff es la sombra de Deckard.

Una vez Deckard acepta, mientras Bryant le expone la situación, y por sus reacciones, también obtenemos información interesante. La primera es que Deckard nunca antes se ha enfrentado a un Nexus 6. Es Bryant quien le da a conocer que el Nexus 6 tiene una longevidad máxima de cuatro años y que el fabricante puso esa restricción porque estimaban que los replicantes acabarían generado emociones propias. Al final de la entrevista, cuando Bryant le dice que vaya a ver al Nexus 6 que tienen en Tyrell Corporation, es el propio Deckard quien plantea que el Voight-Kampff podría no funcionar con ellos. De todo esto parece deducirse que, aunque fueron los Nexus 6 quienes provocaron que los replicantes fueran proscritos en la Tierra, otros modelos replicantes a pesar de no experimentar emociones... también ocasionalmente planteaban la necesidad de ser retirados.

Es interesante estudiar los rostros de Deckard y Bryant mientras este le expone el caso.
Especialmente cuando Bryant se dispone a decirle que en Tyrell tienen un Nexus 6.

Partiendo ya del planteamiento de que el propio Deckard es un replicante, la duda que surge es cuánto tiempo lleva Deckard en activo y por tanto si todo ese pasado es real o solo son recuerdos implantados. Personalmente se me antoja que la forma en que se dirige Bryant a él es demasiado natural para ser impostada con lo cual creo que efectivamente Deckard fue un Blade Runner en un pasado no muy lejano. Y un replicante que cazaba a otros replicantes.
Sobre el Nexus 6 en Tyrell Corporation, que acaba resultando ser Rachel, hay ciertas cuestiones interesantes. Por ejemplo, no queda claro cómo Bryant sabe que hay un Nexus 6 en Tyrell. Ni cómo es que sabiendo que hay uno no sabe quien es. Si hubiera sido identificado por Holden, este la habría retirado o, en el mejor de los casos, Bryant sabría que se les puede identificar con el Voight-Kampff. Con lo cual todo apunta que a que debe saber de su existencia por el propio Eldon Tyrell (Joe Turkel). Y además, Deckard es recibido como si se le estuviera esperando y sin que Tyrell muestre preocupación por la posibilidad de que su replicante vaya a ser retirado - entre otras cosas, porque sabe que eso no va a suceder -. Tyrell explica a Deckard que Rachel es un experimento y en todo momento, al igual que más tarde, durante su conversación con Roy Batty (Rutger Hauer), parece más alguien fascinado por ser capaz de recrear emociones humanas en los replicantes que alguien preocupado por las inconveniencias de que el producto que fabrica se esté escapando a su control. Teniendo todo esto en cuenta, así como que sabemos que Deckard es no solo un replicante sino el único que comparte con Rachel esa particularidad de los recuerdos implantados y que Tyrell es el primer - y quizás el único - fabricante de replicantes... ¿no es obvio que Deckard forma parte del experimento y que el hecho de que Bryant lo haya enviado a Tyrell es parte de un plan acordado para que conozca a Rachael e incluso, al colocarla a ella en una situación de vulnerabilidad, propiciar una relación sentimental entre ambos?

Deckard conoce a Rachael. ¿No tan casual?

Según todo esto Deckard - y quizás otros - sería fruto de un acuerdo entre Tyrell Corp. y la policía. Un caso particular donde Bryant estaría usando a un replicante para dar caza a otros replicantes. Un replicante que no es un Nexus 6 - tampoco lo sería Rachael - ya que aparte de los recuerdos implantados, para enmascarar ante el propio Deckard lo que es, tampoco puede gozar de las capacidades sobrehumanas que tienen los Nexus 6. Y Gaff está ahí para supervisar el trabajo de Deckard, que el replicante está haciendo lo que tiene que hacer, y de hecho sus manualidades de papiroflexia delatan un continuo análisis de lo que está observando en el replicante: por ejemplo, en la oficina de Bryant hace una gallina que simboliza el miedo.

Si en un principio la idea de que Deckard sea un replicante o no parecía irrelevante, teniendo todo esto en cuenta deja de serlo. El final de la historia ya no es el de un policía que huye con la persona a la que se suponía que debía dar caza, sino el comienzo del desarrollo del experimento de Eldon Tyrell. No ya si los replicantes son capaces de llegar a desarrollar emociones, cosa que los diseñadores ya anticipaban y les llevó a la restricción de longevidad - como efectivamente vamos viendo en Roy y los otros - sino si son capaces de tener sentimientos más complejos como el enamoramiento y, sobre todo... ¿Qué otra cosa sino la principal razón de ser de una pareja, la procreación? Es lo que explícitamente busca con Deckard y Rachael y a las puertas de eso nos deja el final de la película, plantando la semilla, nunca mejor dicho, de una posible secuela.

Todo estaría yendo según los planes de Tyrell.

Interesante es considerar que posiblemente estaríamos hablando del primer bebé replicante. Y es que aunque los replicantes "nacen" siendo ya adultos podríamos pensar que antes ha habido desarrollo embrionario y posteriores etapas de crecimiento hasta que terminan de madurar. Esa idea parece lógica desde el momento en el que oímos hablar de genética en la propia película. Sin embargo... ¿realmente es así?

En estos días he descubierto que hay gente que quería ver un símil entre el tema de los replicantes y la clonación. No lo veo así. Si se hubiera querido hacer una película de ciencia ficción sobre los conflictos morales de la genética directamente se hubiera hecho, como se hizo, por ejemplo, en Los Niños del Brasil (1978). No era necesario hacer una metáfora, no era eso sobre lo que iba el libro y definitivamente no es sobre lo que va la película. En realidad va mucho más allá de eso: un clon es una copia de un ser humano pero sigue siendo un ser humano. Como lo es un gemelo idéntico. Precisamente el planteamiento interesante es cuándo una "máquina", algo construido por el hombre, deja de serlo, cuándo la conciencia de sí mismo se cristaliza en un alma, un espíritu. Es algo que muchos años después acaba planteando de una forma infinitamente más directa la película de animación Ghost in the Shell (1995) como ya comentamos en el artículo con motivo de la película de imagen real. Cuándo un objeto, algo construido, trasciende y se convierte en otra cosa. Permítanme que insista en que esto no tiene nada que ver con la clonación. De hecho con el tema de la clonación podríamos estar hablando de algo que es justo lo contrario: cuándo la condición humana - la del creador esta vez, no la del creado - se degrada hasta el punto de considerar a otro ser humano un objeto.

Eldon Tyrell, el genio de la biomecánica.

Insistiendo sobre el hecho de que los replicantes son máquinas construidas, diseñadas, permítanme discurrir: Por mucho que queramos pensar que el cuerpo humano es una máquina compleja muy sofisticada la realidad es que no podemos, a no ser que nos metamos en teorías teístas, hablar de diseño. El ser humano, como todo en la naturaleza, en principio, no es otra cosa que el resultado de prueba y error. Y si parecemos tan aparentemente bien diseñados siendo como somos es porque si no lo pareciéramos siendo así, nos lo pareceríamos siendo de cualquier otra forma. O no estaríamos planteándonos esto. Y es porque el propio hombre es la medida con la que contemplamos lo que nos rodea. Y por eso los replicantes de Tyrell son tan "perfectos". Los replicantes no están hechos de tejido orgánico humano, no son clones mutantes como decíamos arriba, sino que han sido construidos desde de cero. Pasando por un diseño inspirado en esa medida que usamos, el hombre - Dios crea al hombre a su imagen y semejanza -.

Lo que ocurre es que son máquinas complejas a tal nivel que por dentro no llevan cables o microchips sino estructuras orgánicas inspiradas en las humanas. Los replicantes tienen venas y algo en ellas que parece sangre, que no es sangre, pero que funciona para lo mismo y de la misma forma que como lo hace la sangre. Pero probablemente mejor. Lo mismo para con los huesos, que funcionarían como los nuestros, pero construidos con materiales más resistentes y mejor diseñados a nivel celular. Y por supuesto lo mismo con el cerebro. Lo dicen en la propia película: Eldon Tyrell es el genio que ha diseñado el cerebro de los replicantes, con diferencia la "pieza" más importante. Porque es interesante observar que los diseñadores genéticos de otros aspectos de los replicantes como J.F. Sebastian y Chew no solo van por libres sino que incluso en el caso de Sebastian parece vivir en condiciones relativamente precarias y desde luego ninguno  muy protegidos por la corporación: no son imprescindibles. Debe haber otros que pueden hacer el mismo trabajo.


Chew hace ojos. ¿Los diseña o los fabrica?

Todo esto me hace pensar en algo que además refuerza el hecho de que no se vea, en el mundo de Blade Runner, a un replicante como un ser vivo, que se les de ese sobrenombre de "pellejudos" (skinners en el original), que cuando son asesinados se comportan como maquinas que sufren una avería como en el caso de Pris (Daryl Hannah) o la postura de maniquí en que queda Zora (Joanna Cassidy), que en algún momento de la película se hable de biomecánica o que a estos diseñadores se les dé tan poca importancia: los replicantes no pasan por etapas de crecimiento desde un estado embrionario hasta el estado adulto sino que son ensamblados. Por supuesto no como un coche, o como un moderno monstruo de Frankenstein lleno de costuras, pero si "por piezas". No es que en un sitio fabriquen una pierna y en otro un brazo pero si quizás que en uno fabrican, por ejemplo, tejido muscular y en otro la piel. Y cada órgano interno podría provenir de un fabricante distinto. Creo que podemos presuponer que los ojos que Chew tiene en su laboratorio criogénico son solo ensayos de diseños de ingeniería genética, prototipos... o podemos empezar a considerar que efectivamente fabrica ojos, piezas finales. Porque es que además todo esto le da más sentido al desarrollo de un proyecto experimental que acabe dando lugar a un replicante nacido, no creado.

Aunque al final puede que simplemente Blade Runner sea más grande que la suma de sus partes. Que la belleza esté en los ojos que miran. Que ni sus propios creadores, empezando por Ridley Scott se plantearan mucho cómo o porqué es que Deckard es un replicante o cómo están hechos estos. Y es que no es raro, lo veo constantemente en ese otro subgénero de la ciencia ficción que es el de los viajes en el tiempo, encontrarse con películas aclamadas popularmente en las cuales, sin embargo, los responsables se han despreocupado de cuidar los detalles haciendo que la coherencia argumental brille por su ausencia. En este caso no hay exactamente incoherencias sino toda una serie de preguntas en el aire, que dejan la pelota en el campo del espectador, y que son las que personalmente me planteo y he intentado exponer en este artículo.