martes, 8 de octubre de 2013

En defensa del doblaje en España (I)


El collage

Cuando se hace una película se pretende contarle una historia al espectador que consiga toda su atención, abstrayéndolo de su realidad. Para ello se recurre a toda clase de trucos cuyo resultado es un collage de elementos cuyo conjunto crean la ilusión de que la historia que se cuenta es verosímil. Algunos de estos elementos son el trabajo de los actores, el montaje de las escenas, los efectos especiales o incluso la música. Es curioso lo de la música, es un elemento totalmente irreal, la vida real no tiene banda sonora, pero se usa porque contribuye a la inmersión del espectador en la historia, subrayando las sensaciones que pretende transmitir lo que hay en pantalla.

Hace años, para que Indiana Jones hiciera una serie de acrobacias en la pantalla, Harrison Ford era sustituido por un doble, es decir, un señor mejor preparado que él para hacer dichas acrobacias. A nadie parecía importarle que le sustituyeran al actor principal. Hoy día, a Harrison Ford se le sustituye por algo menos real que un doble (que al fin y al cabo es otro ser humano): se le sustituye por un CGI, una imagen generada por ordenador, un muñeco digital. Nadie parece haberse escandalizado nunca por tremendos “fraudes”, ni por los primeros ni por los segundos. El actor es un peón al servicio de una labor, construir un personaje al que no solo le da vida él sino también el guionista, el director, los dobles, los diseñadores de vestuario, los técnicos de efectos especiales, etc. Nadie pretende que Harrison Ford sea Indiana Jones aunque constituya una parte importante de él.
 
El especialista Vic Armstrong y Harrison Ford
Vic Armstrong y Harrison Ford
son Indiana Jones
La razón de todo esto es obvia: a veces el actor no reúne todas las características que exige el personaje. El director y los responsables del casting intentan encontrar las que consideran las mejores opciones sopesando diferentes aspectos y es perfectamente posible que el actor que parezca ideal por ciertos motivos no lo sea por otros. Me viene a la cabeza el caso del personaje de Darth Vader en La guerra de las galaxias (1977): contaba David Prowse, actor que por su altura se había especializado en interpretar monstruos, que George Lucas le ofreció dos posibilidades, interpretar a Chewbacca o “al villano de la historia”. Así que ya podemos imaginar en función de que cualidades interpretativas se seleccionó al actor. Por si fuera poco, la voz de Prowse fue doblada por el también actor James Earl Jones, con unas capacidades interpretativas y un timbre de voz en concordancia con el villano en cuestión. En teoría podía haberle dado el papel directamente a James Earl Jones pero obviamente no tenía la presencia física de Prowse. En definitiva, lo importante era construir el personaje.

Algo parecido le pasaba a la madre de la Princesa Leia, es decir, a Debbie Reynolds, unos veinticinco años antes en Cantando bajo la lluvia (1952). Precisamente la historia trata sobre los comienzos del sonoro y el duro bache que supuso la adaptación a muchos actores: cuando la estrella del cine mudo Lina Lamont, interpretada por Jean Hagen, demuestra su ineptitud para cantar, es doblada por la desconocida Kathy Selden, interpretada por Debbie Reynolds. Paradójicamente la realidad fue justo al contrario: Debbie Reynolds fue doblada en las canciones por Jean Hagen. Una vez más se demuestra que lo importante es la construcción del personaje a partir de los elementos que sean necesarios.

Jean Hagen y Debbie Reynolds
Jean Hagen y Debbie Reynolds
Finalmente, como anécdota curiosa, mencionar que una debutante Andie MacDowell fue doblada por Glenn Close en Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos (1984). Es de suponer que, una vez más, el director pensó que para construir el personaje de Jane no bastaba con la interpretación de MacDowell (aunque sinceramente no entiendo muy bien porqué). 

Y con esto llegamos al tema que nos ocupa, el doblaje. Cuando apareció el sonoro el cine dejó de ser de ámbito universal, la lengua constituía una importante barrera en lo que a la comercialización se refería. Así que en Hollywood decidieron hacer diferentes versiones de sus producciones más importantes, con actores que hablaran el idioma del mercado al que iba destinada. Se rodaban simultáneamente, en diferente franja horaria, para aprovechar decorados, vestuario y demás. El problema fue que cuando la gente iba a ver una nueva película esperaba ver a las estrellas de Hollywood. Recordemos como el Star System había convertido a los actores de cine en productos comerciales. Así que finalmente Paramount, en el año 1932, creó los primeros estudios de doblaje en París, donde se doblarían las películas para Europa. Para ello, en el caso de España, se llevaba a París a actores españoles para que prestaran su voz a los actores americanos. Finalmente en un par de años acabarían apareciendo los primeros estudios de doblaje en España con lo que se evitarían los continuos desplazamientos a la capital francesa. Es curioso, en resumen, contemplar que los primeros actores de doblaje (incluidos los españoles) eran empleados de Paramount y formaban parte del proceso de producción de la película con vistas a hacerlas un producto comercialmente viable en los países de habla no inglesa.

Las productoras aún hoy día entienden que para vender su producto en ciertos mercados necesitan de un elemento adicional que es el doblaje. Por ello, a los diferentes responsables de la composición del personaje de Indiana Jones de los que hemos hablado más arriba, forzosamente, en España, tendríamos que añadir el trabajo de los actores de doblaje Jesús Ferrer y Salvador Vidal en virtud de lo que en su momento decidió la productora que a fin de cuentas es la dueña del producto: En busca del arca perdida es la edición que Paramount lanza para España de su producto Raiders of the lost ark  (1981). Es decir, un producto paralelo, una alternativa pensada para un mercado muy concreto.

Jesús Ferer y Salvador Vidal
El desaparecido Jesús Ferrer y Salvador Vidal
también son Indiana Jones.
El respeto al autor

Hay quienes ante esto argumentan que la autenticidad de la película queda delimitada por la labor del director: el director elige a unos determinados actores por unas determinadas características y cuando la película es doblada parte del trabajo de esos actores se pierde. En realidad no tengo muy claro eso de la autoría del director: últimamente cuando veo alguna película de algún director con cierto renombre siempre me pregunto por qué nadie se acuerda del guionista que, digo yo, algo habrá tenido que ver. Por ejemplo, en el caso de Alien, el octavo pasajero (1979) Dan O'Bannon, el guionista original, siempre estuvo descontento con la forma en que trataron su guión. Cierto es que Alien es la película que es gracias a su director, Ridley Scott, y no precisamente a su guión original pero... ¿Dónde queda aquello de respetar el trabajo del artista original? Pues queda delimitado por contrato y de la misma forma que el director puede hacer lo que quiera con el trabajo del guionista igualmente la productora puede hacerlo con el trabajo del director: ha pagado por ello. Recordemos también que el director suele ser alguien contratado “por obra o servicio”. El concepto de autor cuando hablamos de una película resulta ambiguo debido a la cantidad de personas que participan en su realización pero creo que queda claro quién es el propietario del "producto" y que, de hecho, condiciona lo que el director puede hacer con él: la productora.

Dan O'Bannon
Dan O'Bannon en los extras del DVD
de Alien, el 8º pasajero
Pero la cuestión es qué propone el director ante un hecho cierto: los espectadores que desconozcan la lengua original en la que se hizo la película no van a entender lo que dicen los personajes. Ante esto muchos realizadores proponen el subtitulado frente al doblaje y es lógico este punto de vista: están cambiando la voz del actor al que han elegido para el papel teniendo en cuenta, entre otras cosas, esos elementos que son sustituidos al doblar la película. Por otro lado también es verdad que, cuando hablamos de realizadores americanos, no es un punto de vista objetivo ya que la mayor industria cinematográfica es la suya y saben que su producción tiene una salida cierta, pero a ellos, los americanos, no les gusta ver cine subtitulado: los subtítulos están muy bien... para los demás.

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