domingo, 16 de marzo de 2014

El Planeta de los Simios


No recuerdo cómo, entre finales de los 70s y principios de los 80s, conocí El Planeta de los Simios, ni cuál de las películas fue la primera que vi o si quizás fue la serie de televisión (la de imagen real, no la de animación). Lo que sí recuerdo es que de niño me gustaban los simios e incluso tuve algún que otro tebeo de la colección El Planeta de los Monos de Ediciones Vértice – que, por cierto, alguien debería reeditar –. Con el tiempo supe que la película estaba basada en una novela francesa, La Planete des Singes (1963), y allá sobre finales de los 80s la encontré en una feria del libro, la edición en castellano de Orbis, y la compré.

El Planeta de los Monos - Ediciones Vértice
Alguien debería volver a editar este material.

El libro no me decepcionó en absoluto, de hecho me gustó mucho, aunque – o más bien probablemente por ello – tenía algunas diferencias con la película protagonizada por Charlton Heston. La principal, y algo que tuve que meterme en la cabeza para desligarme del canon cinematográfico, era que los simios de Boulle eran chimpancés, gorilas y orangutanes reales y no aquellas semihumanas versiones que, debido a las limitaciones del maquillaje, protagonizaban las películas. Otra cosa importante era que aquellos simios reales vivían en un mundo real y contemporáneo, con sus grandes ciudades, carreteras, aviones, etc. El cuadro resultante era entre cómico e inquietante y en todo momento surrealista.

Dejando estos detalles de lado, el argumento, a grandes rasgos, viene a ser el mismo que en la película original (la de 1968) con la salvedad de que, al contrario que en aquella, El Planeta de los Simios no es la Tierra sino un planeta de otra galaxia, llamado Soror, que ha evolucionado de manera similar al nuestro.

El lector no tarda en identificarse con el protagonista, Ulises Merou, no en balde es el único personaje humano relevante, y es ahí donde reside lo mejor del libro, en la trampa que nos tiende Boulle, al convertirnos, de la mano de Ulises, en visitantes alienígenas en ese otro planeta: nos invita a contemplar lo absurdo y lo patético de su sociedad para que finalmente acabemos entendiendo que, metafóricamente en este caso, el planeta no es otro que la Tierra y que lo que el libro nos ofrece no es otra cosa que un retrato crítico de nuestra propia sociedad. Eso queda patente en el comportamiento en general de los simios, remarcado por las características propias que Boulle atribuye a cada una de las tres especies (chimpancés, gorilas y orangutanes), y especialmente en las conclusiones a las que el propio Ulises llega hacía el final del libro: la sociedad simia lleva cientos de años estancada en un eterno final de siglo XX sin que haya avances realmente significativos y en la que, a pesar de ocasionales excepciones perpetradas por chimpancés, no se hace otra cosa que escribir una y otra vez las mismas obras con ligeros cambios superficiales sin realmente aportar nada nuevo. De esta forma Boulle denuncia la perdida de la creatividad en nuestra sociedad moderna, de la originalidad en las ideas e incluso la falta del criterio propio en pos de la adopción, por pura y simple imitación, de ideas ajenas y patrones de conducta preestablecidos.

Edición de Orbis de 1986
La edición de Orbis de 1986

Hay una parte del texto que me llamó mucho la atención y es cuando Cornelius le explica a Ulises que los simios habían llegado a la conclusión de que la razón por la cual el simio es "la única criatura de la creación en la cual se ha encarnado el espíritu” y ha evolucionado más allá que las demás especies es que tiene cuatro manos hábiles y le ha permitido el desarrollo de herramientas. Esa parte me remitía a una idea en el mismo tono que aparece en Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, gran libro por cierto, y en el que un marciano le dice a su esposa que los científicos del planeta han llegado a la conclusión de que es imposible la vida en el tercer planeta del sistema solar – la Tierra – porque hay demasiado oxigeno para ello. Son ideas interesantes que nos llevan a reflexionar sobre hasta qué punto podemos llegar a hacer conjeturas erróneas, aunque se basen en una línea de pensamiento lógica, al partir de premisas que, si bien son aplicables en nuestro caso, no son verdades universales.  

En definitiva, creo que El Planeta de los Simios es un muy buen libro, en la línea de títulos como La Máquina del Tiempo de H.G. Wells o Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, y al que no se le ha dado el reconocimiento que merece, quedando eclipsado por unas adaptaciones cinematográficas que han profundizado muy poco en él.

Sobre las películas he de decir que las que más me gustan, de la saga original, son las tres últimas (de cinco que son). Mis personajes favoritos eran los simios (estupendos Roddy Mcdowall y Kim Hunter) pero la estrella de la película es Charlton Heston, que no es un actor que me encante precisamente. La segunda película, Regreso al Planeta de los Simios (1970) es completamente anodina.

La tercera y cuarta película son, para mí, las más interesantes. Huida del Planeta de los Simios (1971) es una especie de versión inversa de la novela original de Boulle, donde Cornelius, Zira y otro chimpancé llamado Milo, llegan a "el planeta de los hombres". En algunas partes es incluso mejor adaptación del texto original que la película de Heston. Además, al igual que en el libro, la historia se desarrolla en un mundo moderno. La Rebelión de los Simios (1972) es continuación lógica de Huida... e igualmente incluye elementos que ya estaban presentes en la novela y que hasta aquel momento no habían sido adaptados.

Huida... presenta, invirtiendo los roles, muchas de las situaciones que aparecen en la novela.

La quinta película, La Conquista del Planeta de los Simios (1973), es flojilla pero entretenida, más que la segunda al menos, y sirve para establecer la situación en la que quedan ambas especies, simios y humanos, liderados por Caesar, el hijo de Cornelius y Zira, en lo que se supone un nuevo comienzo intentando evitar los errores que llevaron al futuro del que vinieron sus padres. Esta película es el punto de partida para los comics que en España editó Vértice en los 70s. También señalar sobre esta película que la edición en DVD tiene un doblaje que no es el original.

Posteriormente se hicieron un par de series de televisión. En la primera de ellas, El Planeta de los Simios (1974), Roddy Mcdowall volvía a interpretar a un chimpancé, sin conexión con Cornelius o Caesar esta vez. Es complicado situar esta serie dentro de la continuidad ya que en principio podría parecer que continúa a la quinta película ya que, aunque los humanos son esclavos de los simios, saben hablar. Sin embargo hay referencias a humanos llegados del espacio antes que los protagonistas, lo cual parece apuntar a la primera película de la saga. La segunda serie fue de dibujos animados, Return to the Planet of the Apes (1975), y no se estrenó en España. Estas series duraron catorce y trece episodios respectivamente. 

Tras todo esto, los simios estuvieron ausentes de las pantallas durante muchísimo tiempo, periodo en el cual descubrí la novela, momento desde el cual siempre esperé que alguien se animara a hacer una adaptación fiel para el cine. Entonces, en 2001 los simios volvieron al cine, de la mano de Tim Burton, y si ya me suponía una decepción que no se optara por la adaptación del texto original sino por una especie de remake, encima la película tampoco resultó precisamente muy buena. Eso sí, y es algo que me parece muy importante señalar, no todo en la película es malo: tiene el mejor simio, el más realista, que he visto hasta el momento en ninguna de las películas y es que la interpretación de Tim Roth, así como el  maquillaje creado para su personaje, el general Thade, es simplemente sublime.

Tim Roth caracterizado como Thade.
Tim Roth caracterizado como Thade.

En cualquier caso Tim Burton dista mucho de ser el director ideal para una adaptación fiel al libro y quizás ni siquiera Hollywood se pudiera permitir hacerla. La historia original requiere escenas muy crudas, y desnudos. No sé, para algo así se necesitaría, creo yo, un director como Terry Gilliam o quizás, no lo tengo claro, Paul Verhoeven.

Tim Roth en El Planeta de los Simios (2001)
Lo mejor de la versión de 2001 fue la interpretación de Tim Roth.

Finalmente, en 2011, se vuelve a la carga con El Origen del Planeta de los Simios, que según IMDB, por ahora, aunque dudo que siga así, está integrada en la continuidad de la saga originada por la cinta de 1968. Desde el principio tuve claro que podía olvidarme de la adaptación y, a pesar de ello, y quizás por lo incipiente de la historia que cuenta, estuve abierto a que fuera una buena película y de hecho, en cuanto vi los primeros trailers, aposté por ella.

La historia viene a ser una nueva versión de La Rebelión de los Simios, aunque esta vez apenas queda en ella nada de la novela pero sí que mejora ciertos aspectos de la misma, con la idea del virus que justifica el alzamiento de los simios y, a la vez, la caída de la especie humana. Y, de momento, está abierta a ser encauzada en la línea de la novela. Me pareció una muy buena película con un solo aspecto que me disgustó, y es que especialmente en el caso de Caesar, el chimpancé protagonista, se ve muy claramente que se trata de un personaje generado por ordenador. Es una pena porque como digo más arriba, el trabajo de Tim Roth en la de Burton era simplemente sobresaliente y creo que se debería haber optado una vez más por actores maquillados para los planos cercanos.

La versión digital de Caesar que aparece en la película de 2011.

Ahora solo queda esperar la secuela, El Amanecer del Planeta de los Simios, que se estrena este mismo año, y ver que derroteros deciden seguir.