sábado, 25 de julio de 2015

Mi Superman

Hace unos días hablaba de Man of Steel (2013) e intentaba explicar, como tantas veces, por qué para mí la película de Snyder no captaba el auténtico espíritu del personaje. Como suele ocurrir  alguien empezó a compararla con el Superman de Christopher Reeve y le dije "espera, yo no he mencionado para nada al Superman de Reeve" y esta otra persona me dijo "bueno, entonces para ti cual es el Superman perfecto?". Le expliqué que para mí el Superman perfecto, en imagen real, no se había hecho aún pero le enumeré lo que para mí sí era perfecto de las diferentes versiones que se han hecho. Y es que retratar fielmente a Superman no es solo captar el espíritu del personaje - y en eso sí que Reeve era perfecto - sino de todo lo que hay alrededor de él, personajes secundarios, sus relaciones, los villanos, etc.

Viñeta de Adventures Superman 457
Viñetas de Adventures of Superman 457 (nº 74 de Ediciones Zinco)
 
En este post voy a hablar de cómo haría yo Superman si fuera un productor televisivo. Y sí, esa es la primera clave, el cine se ha quedado pequeño para hacer Superman porque la tele se ha hecho grande. Hoy ya no basta con hacer creer que un hombre puede volar, porque hoy los efectos generados por ordenador pueden hacerlo todo, sino que hoy día una buena adaptación de personajes de tebeos exige pasar al nivel siguiente aportando profundidad1, continuidad, desarrollo de personajes, etc. cosas que en una película de dos horas - o una trilogía de seis o siete - no vas a encontrar. En fin, vamos allá.

Rodaría la historia de origen, la parte de Krypton, Smallville y posterior llegada a Metrópolis en formato de capítulo doble... pero no lo emitiría como piloto. La gente está harta del origen, todo el mundo conoce el origen y con tanto reinicio sería espantar a parte del público potencial. En su lugar guardaría la historia de origen para emitirla como especial, quizás como especial de Navidad, cuando la gente ya estuviera enganchada a la serie y realmente sintiera la curiosidad de saber cómo pasó todo aquello en esta otra versión. Empezaría con Clark ya establecido en Metrópolis y trabajando para el Daily Planet pero aún en sus primeras semanas (no en vano sería continuación lógica del especial aunque se emitiera antes.)
 
Viñeta de Adventures Superman 457
Viñeta que precede a las de la imagen de arriba.

Habría mucho Smallville, un Smallville como el que vemos en la película de Donner, actualizado a nuestros días claro, pero intentando recuperar el regusto de la fotografía de aquellas escenas, quizás incluso idealizando esa etapa de la vida de Clark. Jonathan Kent tendría mucho del de Glenn Ford 2 pero con un actor más joven. Usaría a unos muy jóvenes Clark, Lana Lang y Pete Ross pero eligiendo bien el reparto: odio que en las películas cojan a cualquiera para interpretar a un Pete Ross, a un Flash Thompson o a un Rick Jones 3 solo porque los van a usar para rellenar y luego olvidarse de ellos. Esos personajes son importantes y hay que elegir a los actores que los interpreten como si fueran a interpretar protagonistas. Y si, Lana Lang sería pelirroja y Pete blanco. Habría personajes de otras razas pero ya sea porque lo fueran en los cómics o porque fueran personajes creados para la serie.

La infancia en Smallville no solo estaría presente en ese primer especial sino que tambien aparecería en forma de pequeñas historias a modo de flashbacks que aparecerían de manera recurrente durante la serie, pero no en cada episodio, nada de dar el coñazo como en Arrow (2012). Y nada de kryptonita o supervillanos en esa parte... con una sola excepción quizás: se me ocurre que un segundo especial, quizás en la segunda temporada, en el que sacaríamos de Smallville al joven Clark y lo llevaríamos al futuro con la Legión de Superhéroes. Por supuesto al final del capítulo la Legión haría que Clark lo olvidara todo.

El Krypton de los cómics
El estilismo kryptoniano. Imaginadlo con la S (el símbolo de la Casa) como en la peli.

El material de Krypton contaría lo de siempre, los últimos días del planeta y como Jor-El y Kara envían al bebé a la Tierra. La inspiración sería algo a medias entre el Krypton de Byrne, tecnológico y el de la película, me gusta lo de los cristales. También me gusta lo que hizo Byrne con los trajes kryptonianos - excepto los volantes - y quizás también se pudiera tomar algo de la miniserie Crónicas Marcianas (1980), me gustaban los diseños de los cascos o máscaras de los marcianos. Tenían un diseño que no parecerían fuera de lugar en el Krypton de cristales de las películas. Tras el especial no volveriamos a saber nada de Zod hasta, quizás, los episodios finales de la segunda temporada.

Lo que es la serie en sí se inspiraría en los comics que sucedieron a El Hombre de Acero de John Byrne. Como dije antes todos los personajes secundarios deberían ser muy bien elegidos porque el enfoque sería casi de serie coral. Quiero ver a los secundarios, a Cat Grant y que no sea una parodia 4, quiero ver a la de los cómics, con lo complejo del personaje, sus problemas con su ex por la custodia de su hijo, quiero saber de la relación de Lois con su hermana Lucy y su padre, de Jimmy Olsen, de Perry White y su hijo. La vida social de Clark tiene que estar ahí, y está en el Daily Planet y el ambiente debería remitirnos al que podíamos ver en series como Lou Grant (1977-1980), Canción Triste de Hill Street (1981-1987) o incluso, salvando las distancias ya que eran comedias, Ally McBeal (1997-2002) o Cheers (1982-1993). Y por supuesto estarían otros personajes como el Profesor Hamilton o José Delgado que a la larga tienen sus propias tramas. Los secundarios importan y tienen que estar muy presentes. Y tiene que ser una serie luminosa como Superman merece, en la linea de The Flash (2014).

La clave es  un reparto coral que arrope al personaje de Clark y su relación con Lois.

Sobre Superman y Clark el enfoque debería ser justamente el que tenía en la serie Lois & Clark (1993-1997). Dean Cain lo hacía bien pero simplemente no tenía el físico que Superman debe tener. En ese sentido el actor que hiciera de Superman tendría que estar en la línea de Christopher Reeve y Henry Cavill. Por supuesto, para acercarnos al cómic, el actor tendría que tener una musculatura en la línea de la de Cavill pero a la vez transmitir la bondad y honestidad que Reeve desprendía. Y ojo, que no estoy diciendo que Henry Cavill no pudiera ser ese Superman. Ah sí, y el traje. Parecido los que lleva Cavill pero con colores vivos: rojo, nada de granate, y azul eléctrico. La S más grande y también en la capa. Y si, con calzón... aunque podría ser flexible en eso... quizás.

Sobre Lois no tengo mucho que decir. En general el concepto es bien interpretado aunque no suele caer en las actrices adecuadas. Particularmente nunca entendí la elección de Margot Kidder para el personaje y probablemente las mejores que hayamos visto sean Teri Hatcher en Lois & Clark y Erica Durance en Smallville que es con la que yo me quedo.

Con Jimmy Olsen enfantizaría la relación con Superman, su admiración por él y que llegue a convertirse en "el amigo de Superman". Una versión actualizada que por supuesto no iría de chaqueta y pajarita pero si, sería blanco y pelirrojo.

Foto de Terry O'Quinn
Habiendo visto a Terry O'Quinn en Perdidos... está claro... es Lex Luthor.

Luthor sería la versión hombre de negocios y aparente filántropo. El espectador entendería que es el villano pero nunca al principio sería todo lo terrible que podría llegar a ser e incluso sería deseable que hasta cayera bien al espectador. Si tuviera que escoger a un actor me quedaría con Terry O'Quinn, el John Locke de Perdidos. Locke era un personaje bastante enigmático, siempre parecía estar a la vuelta de todo y nunca acababas de tener claro si era de los buenos o no. Es muy curioso lo que me ha pasado con esto: cuando me disponía a buscar una foto de O'Quinn que quedara bien en este artículo me he encontrado con la foto que veis sobre estas lineas y me he quedado impresionado. No podía haber encontrado mejor foto para ilustrar lo que quiero decir cuando digo que veo a este actor como Luthor. La foto es, al parecer, promocional de una serie que se llama 666 Park's Avenue. Tendré que echarle un vistazo.

Las historias de la primera temporada serían aventuras autoconclusivas de diferentes estilos. Y se debería hacer que el Clark periodista de investigación fuera tan interesante como el propio Superman. No lo veo difícil. Vemos y nos enganchamos a series donde los protagonistas son detectives y forenses que investigan, van de traje y no echan a volar en ningún momento. El binomio Lois y Clark debería funcionar a ese nivel sin la necesidad de que para que el capitulo funcione tenga que salir Superman... aunque saldría probablemente en cada capítulo pero en unos más y en otros menos. El contenido de muchos de esos primeros capítulos, aunque independientes, estarían conectados por los intentos de Luthor de medir a su enemigo y poner a la opinión pública contra él y con ello tendríamos quizás incluso antes de la mitad de temporada a Metallo y a Bizarro como clon imperfecto de Superman. Como hacen los de la serie de The Flash y siendo coherentes con los comics a los que me he referido antes: nada de dejar lo bueno para más tarde.

Montaje de dos fotos de Devin Kelley
Devin Kelley sería una estupenda Lana Lang

Lana Lang también acabaría apareciendo como adulta por supuesto y podría hacerlo en un capítulo de esos que recuperaría flashbacks de Smallville pero, a su vez, su trama en la actualidad también transcurriría en Smallvile, en plan reencuentro emotivo, en la línea de esa misma parte en Superman III (la fiesta de antiguos alumnos). A partir de ese momento Lana se integraría en el reparto habitual, primero en las escenas en las que Clark visitara a sus padres en Smallville y luego trasladándose a Metrópolis. Si tengo que elegir una actriz creo que me decantaría por Devin Kelley de Resurection.

Lo que intento decir con esto es que algunas series o repiten esquemas hasta aburrir o empiezar a parecer muy perdidas cuando se niegan a estancarse en los esquemas. Con Superman no tendría porque pasar porque ya está todo ahí en los comics. Como digo y así de pronto, durante la primera podriamos tener historias relativamente más mundanas exceptuando los capítulos con Metallo o Bizarro y se podría rematar con Darkseid y Apokolis. En la segunda mitad de la segunda tendriamos a Zod, durante la tercera el exilio en el espacio y Mongul y más adelante el Erradicador, Matrix, El Día del Hombre de Krypton, etc.


1 Palabra que no hay que confundir con un sinónimo de oscuridad.
2 Aunque tanto John Schneider como Eddie Jones hicieron buenas versiones en Smallille y Lois & Clark respectivamente.
3 Personajes secundarios de Superman, Spider-Man y Hulk mal tratados en sus versiones en imagen real.
4 Que fue lo que me pareció la versión de Tracy Scoggins en Lois & Clark

lunes, 6 de julio de 2015

Días de Spectrum y bollicaos

El Spectrum +2A fue mi primer ordenador y lo fue en una época tardía cuando ya estaba en su declive allá por el año 91 o 92. No recuerdo exactamente como me picó el gusanillo pero si he de reconocer que probablemente la película Juegos de Guerra (1983) tuvo mucho que ver en ello y también que un compañero del primer año de instituto tuviera uno. Lo tragicómico es que mientras yo conseguía mi Spectrum él pasaba al nivel siguiente, el de los 16 bits, haciéndose con un Amiga 500.

La entrañable pantalla del Spectrum +2A en su versión original en inglés.

Yo no era muy bueno jugando aquellos videojuegos tipo arcade pero es que la verdad tampoco me llamaban mucho la atención. No disfrutaba sorteando obstáculos con el ansia de llegar a la última pantalla o haciendo high scores. Ya entonces me parecía absurdo cosas como que en los videojuegos  hubiera enemigos infinitos, que murieras al caer al agua o que al volver a una zona ya visitada volvieran a aparecer los enemigos que habías matado. Necesitaba que los juegos, durante su desarrollo me dieran más de lo que eran capaces de dar. Y encima aquellas carátulas siempre prometían mucho más de lo que te podían dar los juegos.

Precisamente por ello los juegos que más me llamaban la atención eran los que eran verdaderamente innovadores, los que te daban posibilidades más allá de correr, saltar y disparar. Me gustaron juegos como Sir Fred (1986, Made in Spain), el estupendo Myth History in the Making (1989, System 3), The Great Escape (1986, Ocean) o La Abadía del Crimen (1988, Opera Soft). Aunque por ejemplo en Sir Fred nunca llegué a pasar más de unas tres pantallas antes de desistir y es que me parecía ridículo que para el personaje fuera difícil cosas tan sencillas como subir un escalón o parar de moverse antes de pegársela contra la pared y que se hiciera daño tan facilmente. Y era una pena porque era un juego donde el personaje podía hacer cosas como nadar, trepar o hacer esgrima. Desde entonces tengo una  máxima a la hora de evaluar un videojuego: una acción nunca debería resultar más difícil de realizar que en la vida real. 

Captura del juego Myth History in the Making
Myth History in the Making: Un gran juego con una filosofía muy moderna para la época.

La Abadía del Crimen o The Great Escape fueron juegos estupendos, donde te encontrabas con total libertad para explorar el escenario de juego y donde tenías que ingeniártelas para usar los distintos objetos. A día de hoy sigo buscando los mismos ingredientes en los videojuegos: originalidad y, especialmente, versatilidad. Me gusta explorar las capacidades de los juegos, descubrir hasta qué punto está bien construido el mundo donde transcurre el juego, que el personaje que llevas pueda hacer muchas cosas distintas y que los demás personajes respondan de maneras diferentes según lo que haces.

Por ello quizás, mi género favorito del catálogo del Spectrum fueron las aventuras conversacionales. Para quienes no sepan que es un aventura conversacional diré que básicamente eran pantallas de texto, a veces ilustradas con algún gráfico estático, donde se te describía un lugar, con una serie de objetos y personajes y tenías que ir escribiendo las acciones que llevabas a cabo. Eran un poco como los libros de "elige tu propia aventura" con la diferencia de que no te daban al final del texto dos o tres posibles opciones sino que eras tú el que tenía que decirle al ordenador lo que querías hacer. El programa reconocía multitud de palabras entre los cuales los más habituales eran "coger" "examinar", las posibles direcciones - Norte, Sur, Este, Oeste y las intermedias -  a las que te podías dirigir para desplazarte a otro lugar o la palabra "inventario" (o simplemente I) para ver que objetos llevabas encima.

Captura del juego Cozumel
Pantalla de Cozumel de AD. Una muy buena aventura conversacional de la época.

Mi primera aventura conversacional fue La Aventura Original (1989) de AD y que conseguí con la cinta de casete de la revista Microhobby. Algún tiempo más tarde me compré Cozumel (1990), también de AD, que me encantó y me la pasé entre la noche de un viernes y la mañana siguiente. Además jugué otras como Los Pájaros de Bangkok (1988), La Guerra de las Vajillas (1988), Megacorps (1987), etc. mientras esperaba  encontrar, en alguna tienda cercana, la secuela de Cozumel Los Templos Sagrados (1991) cosa que nunca llegó a ocurrir.

Sin embargo, a pesar de todo esto, lo que realmente me cautivó del Spectrum fue la posibilidad de crear mis propios programas. Al principio fue seguir los ejemplos que venían con el manual y copiar los listados en BASIC que venian en libros que sacaba de la biblioteca. Con ellos iba aprendiendo y paralelamente iba haciendo mis propios programas. Aquello me encantaba pero pronto el BASIC se me quedó pequeño: yo quería hacer mis propios juegos, como los comerciales, y para ello tenía que aprender a crear códigos en lo que llamábamos código máquina. Encontré algunos libritos sobre el tema pero eran demasiado básicos. Había llegado demasiado tarde al mundo del Spectrum y lo que para mi confirmo que definitivamente la era Spectrum había acabado fue que se dejara de editar Microhobby.

Otra posibilidad que encontré fue hacer mis propias aventuras conversacionales. Existía un programa, el Professional Adventure Writer, el "PAW" y de hecho conseguí hacerme con él lo cual ya fue un logro porque ni sabía dónde comprarlo ni era el tipo de programa que la gente se copiaba, en general la gente se copiaba juegos. Lo malo fue que no tenía los manuales con lo cual, aunque le metí mano y mucho era muy intuitivo, al final me vi imposibilitado para sacarle partido de verdad.
 
Azpiri fue el responsable de vendernos, a través de sus carátulas, muchos de aquellos juegos
que se hicieron en España y este libro recupera muchas de ellas si no todas.


Años después tuve mi segundo ordenador, un 386, que me dio un primo mío, en una época en la que la gente empezaba a tener pentiums. Tenía juegos estupendos y creo que fue con él con el que empecé a disfrutar de las aventuras gráficas como los dos primeros Monkey Island (1990 y 1991) o El Día del Tentáculo (1993) de Lucas Arts pero aquello ya no era lo mismo: aquella máquina no traía de serie algo que para mí era esencial en un ordenador, la posibilidad de crear mis propios programas. Había programas de BASIC pero aquello parecía haber quedado obsoleto y de todas formas ya no habría sido lo mismo, la época en la que una sola persona podía crear un videojuego comercial entero había pasado hacía mucho ya.

No puedo evitar echar de menos aquellos días, cuando el ordenador traía de fábrica la mayor parte de lo que necesitabas, cuando el "sistema operativo" del ordenador no te fallaba, cuando no te tenías que preocupar de tener instaladas librerías o dlls, cuando todo lo que tenías que saber era finito y la imaginación lo único que necesitabas para hacer maravillas con tan solo 48 o 128ks.