domingo, 22 de octubre de 2017

Blade Runner reensamblado

Por supuesto, si alguien aún no ha visto Blade Runner debería verla antes de leer el artículo. Recomiendo la última edición, la "Final Cut" de 2007.

Con motivo del estreno de su secuela me dispuse la semana pasada a volver a ver por enésima vez Blade Runner. A estas alturas todos sabemos que Rick Deckard (Harrison Ford) es un replicante y el propio Ridley Scott lo ha admitido. No sabemos si eso siempre fue así, o si solo lo fue al principio pero desechó la idea para años después reconciliarse con ella cuando se hizo aquel Directors Cut - en el cual no intervino - según lo que supuestamente habría sido su versión original. Lo que es un hecho es que en la última edición de la película, la que para Scott es la definitiva, Deckard es un replicante y eso queda patente por el unicornio de papel que deja Gaff (Edward James Olmos) en la puerta. Si en la versión que se estrenó en cine aquello solo simbolizaba que Gaff había estado en el apartamento y perdonado la vida a Rachael (Sean Young), tras la inclusión en el metraje de la ensoñación del unicornio se traduce en el hecho de que Gaff sabe qué hay en la cabeza de Deckard y, por tanto, son recuerdos implantados. La cuestión es que en principio, el hecho de que Deckard sea un replicante o no, parece no tener mayor trascendencia, la película parece ser la misma a no ser que, nos paremos a reflexionar sobre todo lo que esto implica. Así pues lo que sigue son una serie de disertaciones que hago partiendo del hecho de que Rick Deckard es un replicante.


Cuando empieza la película, Rick Deckard ya no es un Blade Runner. Si es que alguna vez lo fue. No sabemos a qué se dedica, aunque fácilmente se nos antoja que puede ser investigador privado. En realidad carece de importancia porque pronto aparece Gaff en escena para detenerlo y llevarlo ante el jefe Bryant (M. Emmet Walsh), que es cuando, a través de qué y cómo hablan los personajes, se nos pone en antecedentes: Rick Deckard era uno de los mejores Blade Runners y lo dejó. La razón posiblemente tuvo que ver con Holden (Morgan Paull) - asesinado por Leon (Brion James) al principio de la película - lo cual se desprende de cierto resentimiento en la forma en la que Deckard sugiere que sea aquel quien se encargue del caso. Igualmente la actitud a la defensiva de Deckard también da a entender que no es la primera vez que Bryant recurre a él tras su abandono: se lo ha dicho en otras ocasiones y Bryant debería saberlo, que no va a volver. Sin embargo en esta ocasión es diferente, Bryant ha ordenado su detención para arrastrarlo hasta la comisaría. Lo necesita. Sin embargo no hay la menor resistencia por parte de Deckard, el arresto en sí parece más bien una formalidad. Quizás Deckard solo se hace de rogar sabiendo que acabará haciendo el trabajo, quizás porque hace tiempo que no consigue un caso, quizás por algún acuerdo relacionado con las circunstancias de su abandono del cuerpo de Blade Runners o quizás porque está en deuda con Bryant.

Durante toda la película Gaff es la sombra de Deckard.

Una vez Deckard acepta, mientras Bryant le expone la situación, y por sus reacciones, también obtenemos información interesante. La primera es que Deckard nunca antes se ha enfrentado a un Nexus 6. Es Bryant quien le da a conocer que el Nexus 6 tiene una longevidad máxima de cuatro años y que el fabricante puso esa restricción porque estimaban que los replicantes acabarían generado emociones propias. Al final de la entrevista, cuando Bryant le dice que vaya a ver al Nexus 6 que tienen en Tyrell Corporation, es el propio Deckard quien plantea que el Voight-Kampff podría no funcionar con ellos. De todo esto parece deducirse que, aunque fueron los Nexus 6 quienes provocaron que los replicantes fueran proscritos en la Tierra, otros modelos replicantes a pesar de no experimentar emociones... también ocasionalmente planteaban la necesidad de ser retirados.

Es interesante estudiar los rostros de Deckard y Bryant mientras este le expone el caso.
Especialmente cuando Bryant se dispone a decirle que en Tyrell tienen un Nexus 6.

Partiendo ya del planteamiento de que el propio Deckard es un replicante, la duda que surge es cuánto tiempo lleva Deckard en activo y por tanto si todo ese pasado es real o solo son recuerdos implantados. Personalmente se me antoja que la forma en que se dirige Bryant a él es demasiado natural para ser impostada con lo cual creo que efectivamente Deckard fue un Blade Runner en un pasado no muy lejano. Y un replicante que cazaba a otros replicantes.
Sobre el Nexus 6 en Tyrell Corporation, que acaba resultando ser Rachel, hay ciertas cuestiones interesantes. Por ejemplo, no queda claro cómo Bryant sabe que hay un Nexus 6 en Tyrell. Ni cómo es que sabiendo que hay uno no sabe quien es. Si hubiera sido identificado por Holden, este la habría retirado o, en el mejor de los casos, Bryant sabría que se les puede identificar con el Voight-Kampff. Con lo cual todo apunta que a que debe saber de su existencia por el propio Eldon Tyrell (Joe Turkel). Y además, Deckard es recibido como si se le estuviera esperando y sin que Tyrell muestre preocupación por la posibilidad de que su replicante vaya a ser retirado - entre otras cosas, porque sabe que eso no va a suceder -. Tyrell explica a Deckard que Rachel es un experimento y en todo momento, al igual que más tarde, durante su conversación con Roy Batty (Rutger Hauer), parece más alguien fascinado por ser capaz de recrear emociones humanas en los replicantes que alguien preocupado por las inconveniencias de que el producto que fabrica se esté escapando a su control. Teniendo todo esto en cuenta, así como que sabemos que Deckard es no solo un replicante sino el único que comparte con Rachel esa particularidad de los recuerdos implantados y que Tyrell es el primer - y quizás el único - fabricante de replicantes... ¿no es obvio que Deckard forma parte del experimento y que el hecho de que Bryant lo haya enviado a Tyrell es parte de un plan acordado para que conozca a Rachael e incluso, al colocarla a ella en una situación de vulnerabilidad, propiciar una relación sentimental entre ambos?

Deckard conoce a Rachael. ¿No tan casual?

Según todo esto Deckard - y quizás otros - sería fruto de un acuerdo entre Tyrell Corp. y la policía. Un caso particular donde Bryant estaría usando a un replicante para dar caza a otros replicantes. Un replicante que no es un Nexus 6 - tampoco lo sería Rachael - ya que aparte de los recuerdos implantados, para enmascarar ante el propio Deckard lo que es, tampoco puede gozar de las capacidades sobrehumanas que tienen los Nexus 6. Y Gaff está ahí para supervisar el trabajo de Deckard, que el replicante está haciendo lo que tiene que hacer, y de hecho sus manualidades de papiroflexia delatan un continuo análisis de lo que está observando en el replicante: por ejemplo, en la oficina de Bryant hace una gallina que simboliza el miedo.

Si en un principio la idea de que Deckard sea un replicante o no parecía irrelevante, teniendo todo esto en cuenta deja de serlo. El final de la historia ya no es el de un policía que huye con la persona a la que se suponía que debía dar caza, sino el comienzo del desarrollo del experimento de Eldon Tyrell. No ya si los replicantes son capaces de llegar a desarrollar emociones, cosa que los diseñadores ya anticipaban y les llevó a la restricción de longevidad - como efectivamente vamos viendo en Roy y los otros - sino si son capaces de tener sentimientos más complejos como el enamoramiento y, sobre todo... ¿Qué otra cosa sino la principal razón de ser de una pareja, la procreación? Es lo que explícitamente busca con Deckard y Rachael y a las puertas de eso nos deja el final de la película, plantando la semilla, nunca mejor dicho, de una posible secuela.

Todo estaría yendo según los planes de Tyrell.

Interesante es considerar que posiblemente estaríamos hablando del primer bebé replicante. Y es que aunque los replicantes "nacen" siendo ya adultos podríamos pensar que antes ha habido desarrollo embrionario y posteriores etapas de crecimiento hasta que terminan de madurar. Esa idea parece lógica desde el momento en el que oímos hablar de genética en la propia película. Sin embargo... ¿realmente es así?

En estos días he descubierto que hay gente que quería ver un símil entre el tema de los replicantes y la clonación. No lo veo así. Si se hubiera querido hacer una película de ciencia ficción sobre los conflictos morales de la genética directamente se hubiera hecho, como se hizo, por ejemplo, en Los Niños del Brasil (1978). No era necesario hacer una metáfora, no era eso sobre lo que iba el libro y definitivamente no es sobre lo que va la película. En realidad va mucho más allá de eso: un clon es una copia de un ser humano pero sigue siendo un ser humano. Como lo es un gemelo idéntico. Precisamente el planteamiento interesante es cuándo una "máquina", algo construido por el hombre, deja de serlo, cuándo la conciencia de sí mismo se cristaliza en un alma, un espíritu. Es algo que muchos años después acaba planteando de una forma infinitamente más directa la película de animación Ghost in the Shell (1995) como ya comentamos en el artículo con motivo de la película de imagen real. Cuándo un objeto, algo construido, trasciende y se convierte en otra cosa. Permítanme que insista en que esto no tiene nada que ver con la clonación. De hecho con el tema de la clonación podríamos estar hablando de algo que es justo lo contrario: cuándo la condición humana - la del creador esta vez, no la del creado - se degrada hasta el punto de considerar a otro ser humano un objeto.

Eldon Tyrell, el genio de la biomecánica.

Insistiendo sobre el hecho de que los replicantes son máquinas construidas, diseñadas, permítanme discurrir: Por mucho que queramos pensar que el cuerpo humano es una máquina compleja muy sofisticada la realidad es que no podemos, a no ser que nos metamos en teorías teístas, hablar de diseño. El ser humano, como todo en la naturaleza, en principio, no es otra cosa que el resultado de prueba y error. Y si parecemos tan aparentemente bien diseñados siendo como somos es porque si no lo pareciéramos siendo así, nos lo pareceríamos siendo de cualquier otra forma. O no estaríamos planteándonos esto. Y es porque el propio hombre es la medida con la que contemplamos lo que nos rodea. Y por eso los replicantes de Tyrell son tan "perfectos". Los replicantes no están hechos de tejido orgánico humano, no son clones mutantes como decíamos arriba, sino que han sido construidos desde de cero. Pasando por un diseño inspirado en esa medida que usamos, el hombre - Dios crea al hombre a su imagen y semejanza -.

Lo que ocurre es que son máquinas complejas a tal nivel que por dentro no llevan cables o microchips sino estructuras orgánicas inspiradas en las humanas. Los replicantes tienen venas y algo en ellas que parece sangre, que no es sangre, pero que funciona para lo mismo y de la misma forma que como lo hace la sangre. Pero probablemente mejor. Lo mismo para con los huesos, que funcionarían como los nuestros, pero construidos con materiales más resistentes y mejor diseñados a nivel celular. Y por supuesto lo mismo con el cerebro. Lo dicen en la propia película: Eldon Tyrell es el genio que ha diseñado el cerebro de los replicantes, con diferencia la "pieza" más importante. Porque es interesante observar que los diseñadores genéticos de otros aspectos de los replicantes como J.F. Sebastian y Chew no solo van por libres sino que incluso en el caso de Sebastian parece vivir en condiciones relativamente precarias y desde luego ninguno  muy protegidos por la corporación: no son imprescindibles. Debe haber otros que pueden hacer el mismo trabajo.


Chew hace ojos. ¿Los diseña o los fabrica?

Todo esto me hace pensar en algo que además refuerza el hecho de que no se vea, en el mundo de Blade Runner, a un replicante como un ser vivo, que se les de ese sobrenombre de "pellejudos" (skinners en el original), que cuando son asesinados se comportan como maquinas que sufren una avería como en el caso de Pris (Daryl Hannah) o la postura de maniquí en que queda Zora (Joanna Cassidy), que en algún momento de la película se hable de biomecánica o que a estos diseñadores se les dé tan poca importancia: los replicantes no pasan por etapas de crecimiento desde un estado embrionario hasta el estado adulto sino que son ensamblados. Por supuesto no como un coche, o como un moderno monstruo de Frankenstein lleno de costuras, pero si "por piezas". No es que en un sitio fabriquen una pierna y en otro un brazo pero si quizás que en uno fabrican, por ejemplo, tejido muscular y en otro la piel. Y cada órgano interno podría provenir de un fabricante distinto. Creo que podemos presuponer que los ojos que Chew tiene en su laboratorio criogénico son solo ensayos de diseños de ingeniería genética, prototipos... o podemos empezar a considerar que efectivamente fabrica ojos, piezas finales. Porque es que además todo esto le da más sentido al desarrollo de un proyecto experimental que acabe dando lugar a un replicante nacido, no creado.

Aunque al final puede que simplemente Blade Runner sea más grande que la suma de sus partes. Que la belleza esté en los ojos que miran. Que ni sus propios creadores, empezando por Ridley Scott se plantearan mucho cómo o porqué es que Deckard es un replicante o cómo están hechos estos. Y es que no es raro, lo veo constantemente en ese otro subgénero de la ciencia ficción que es el de los viajes en el tiempo, encontrarse con películas aclamadas popularmente en las cuales, sin embargo, los responsables se han despreocupado de cuidar los detalles haciendo que la coherencia argumental brille por su ausencia. En este caso no hay exactamente incoherencias sino toda una serie de preguntas en el aire, que dejan la pelota en el campo del espectador, y que son las que personalmente me planteo y he intentado exponer en este artículo.

sábado, 1 de julio de 2017

Wonder Woman: una breve reseña.

Aviso: Este artículo contiene spoilers.

No soy seguidor del personaje aunque, por supuesto, como lector de tebeos de superhéroes, de cualquier editorial, lo conozco. Y la Wonder Woman que tenía en mente era la que generalmente se ha visto en los tebeos y dibujos animados y a Linda Carter, la protagonista de la serie de imagen real de los 70's: morena, de piel blanca y ojos azules. Así que en principio yo, honestamente, en Gal Gadot no veía al personaje. A eso tendría que añadir que verla en Batman V Superman (2016) tampoco fue allanando el terreno. En aquella película, Wonder Woman aparecía sin venir mucho a cuento, sin una presentación previa y, como digo, sin poder reconocer en la actriz al personaje de los tebeos. Y que el resto de la película tampoco fuera precisamente buena tampoco arropaban esa primera aparición en pantalla. Gadot no me convencía como Wonder Woman pero tampoco tenía una impresión negativa. Dicho esto, y resumiendo, fui al cine a ver su película sin mucho entusiasmo, pero también sin ningún prejuicio y con la esperanza de que me gustara. Y la verdad es que así ha sido.


Por fin Wonder Woman tiene su sitio entre los superhéroes cinematográficos.

Me ha gustado como película y como película de superhéroes. Para mí, desde mi escaso conocimiento del personaje, solo hay una cosa que en este caso no se ajusta al original y es lo que decía arriba: Gal Gadot no tiene el físico del personaje de los tebeos. Pero a mí me da igual. Objetivamente hablando, teniendo en cuenta el trasfondo de dioses greco-romanos de la historia, no puedo ver como una pega en ese sentido el físico mediterráneo de Gal Gadot. Y todo lo demás está ahí, el traje con esos colores luminosos que estábamos echando de menos en el Universo DC cinematográfico, el lazo de la verdad, los brazaletes y cómo para las balas con ellos... En definitiva, para mí, como no seguidor del personaje, la película está muy bien pero no podría discutírselo a un fan del personaje si opinara lo contrario. Esto lo digo porque personalmente cuando veo una adaptación de un personaje que sigo soy muy quisquilloso en mi apreciación de los detalles y comprendería que alguien no viera esta película de la misma forma.

Si es cierto que hay una parte de la película que no acaba de cuadrarme muy bien aunque quizás se deba en parte a mi desconocimiento pero creo que tampoco está del todo bien contada: se supone que Zeus engendra a Diana pensándo en ella como un arma que pueda ser utilizada para derrotar a Ares si en algún momento regresara. Entonces... ¿Cuantos años tiene Diana? ¿Cuantos años transcurren desde que la vemos con una edad de unos 8 años hasta que la vemos ya adulta? Hay que tener en cuenta que ella es la única amazona, en su calidad de diosa o semidiosa, que tiene sus poderes y que de hecho estos poderes despiertan el mismo día en que Steve Trevor llega a la isla, cuando combate con Antiope (Robin Wright). Es entonces cuando empieza a curar heridas rápidamente y cuando descubre que puede trepar por la torre clavando las manos en ella. Una posibilidad es que Diana hubiera sido concebida alrededor de 1890, que cuando la vemos de pequeña tiene efectivamente unos 8 años y que cuando conoce a Steve y sus poderes despiertan tiene unos 24 apróximadamente para a partir de ese momento ralentizarse su envejecimiento normal. Podríamos entender que Zeus la engendrara previniendo el resurgimiento de Ares y con ello una gran guerra. Eso daría sentido a la decisión de situar la película en la Primera Guerra Mundial y no la Segunda: ¿Si vas a conectar el regreso de Ares con una guerra mundial porque coger la segunda en vez de la primera? De lo contrario, si presuponemos que cuando Steve llega a Themyscira ella tiene cientos o miles de años ello nos obliga a otorgarle a las amazonas una longevidad que en principio, ante la ausencia de otros poderes, no tenemos por qué presuponer...


Pero estoy divagando... centrándonos en Gal Gadot como Wonder Woman: te enamora. Cada vez que sonrie. Y con sus ojos. Pero además con la nobleza e inocencia del personaje y donde queda claro que a lo largo del tiempo ha perdurado el que originalmente fuera una réplica femenina a Superman. El espíritu bondadoso, generoso y luminoso de Superman se ha ido perfeccionando a lo largo del tiempo y no sé cómo era la Wonder Woman original pero la que veo en la película tiene todo aquello que hasta ahora se estaba echando de menos en el Superman interpretado por Henry Cavill en particular y en estas nuevas películas de Warner/DC en general: superhéroes luminosos. Que traen esperanza, que salvan y protegen, que son un ejemplo. Ojalá, la respuesta en taquilla a esta película redefina como se deben enfocar las siguientes. Espero que para Justice League (2017) no sea tarde. 

Quizás, para el espectador profano en el mundo de los comics podría haber una pega y es que se parece mucho a Capitán América: El Primer Vengador (2011) pero es que ambos personajes nacieron en el mismo contexto, en los años de la Segunda Guerra Mundial (aunque la película transcurre en la primera). Por suerte la taquilla está funcionando muy bien con lo cual parece que a los espectadores no comiqueros esto no les está suponiendo un problema.

martes, 23 de mayo de 2017

Mi réplica del cómic de Creepshow


Recuerdo vagamente que en los 80s pusieron en uno de los cines de mi ciudad, el último antiguo que desapareció, un ciclo de películas de terror. Creo que se proyectaron películas como House, Una Casa Alucinante (1985), El Terror Llama a su Puerta (1986) o Creepshow (1982). Aquellos carteles me encantaban y especilmente los de Creepshow con aquel personaje que parecía venderte las entradas para la peli en plan casa del terror de feria... como una especie de cartel que rompía la cuarta pared. Pero yo en los 80s veía muy pocas pelis de terror, me daban miedo, de hecho incluso estuve dudando de ir a ver Gremlins porque la escena que solían poner en la tele, en la que el señor Futterman es atacado con los gremlins montados en la excavadora (no se les ve, solo se les oye) era bastante terrorífica. La cosa es que en su día hubo muchas películas de terror que no vi y el visionado de algunas de ellas se me demoró bastante. Creepshow creo recordar que la vi hace mucho, quizás en los 90s, en televisión, pero hace pocos años la volví a ver en formato doméstico, principalmente por rememorar las entradillas de las páginas de cómic... y me encantaron. Hasta tal punto que pensé... ese cómic debe existir, debió editarse. Si pero no. Mientras que las páginas del cómic de atrezo que aparecen en la película fueron dibujadas por Jack Kamen, uno de los veteranos dibujantes de los cómics de terror de la E.C. en los cuales se inspira la película, la adaptación al cómic la llevó a cabo Bernie Wrightson (La Cosa del Pantano) que no es precisamente moco de pavo pero... no era el cómic que se veía en la peli. De hecho, obviamente, del cómic de atrezo Kamen solo dibujó las páginas que se ven en la película, es decir, la primera y última de cada historia, para hacer los fundidos con la imagen real y algunas de esas otras que inundaban los tebeos como las de publicidad o el correo de los lectores.


A muchas viñetas les faltaban partes y ninguna página estaba completa.


Yo quería ese tebeo. El que salía en la peli. Pero no existía. Así que pensé algo así como "vale, si no existe tendré que hacerlo". Quizás podría reconstruirlo a base de capturas de pantalla. No las historias completas sino crear una reproducción de lo que era el tebeo de atrezo. Volví a ver la película varias veces para ver hasta qué punto realmente había ahí material aprovechable y la verdad es que había mucho... pero no el suficiente. Había páginas de las que solo se veían algunas viñetas y a algunas de ellas les faltaba fragmentos. Me planteé usar capturas de imagen real para sustituir lo que faltaba pero no me convencía. Incluso consideré la posibilidad de dibujar yo algunos fragmentos pero lo descarté enseguida porque no iba a quedar bien. Si me decidía a intentar hacer aquello... el resultado iba a quedar incompleto. Pero... menos es nada. Así que me puse a ver que salía.
Lo primero fue la revisión una vez más de la película, anotando qué páginas salían, en qué orden iban, y cuantas escenas eran aprovechables para cada página. Hacía varias capturas de cada escena para conseguir las imágenes más nítidas posible. Y a eso procedió el montaje de las imágenes con programas edición y diseño gráfico. Montaba las páginas en orden para no hacerme un lio y cuando las terminara las remontaría en la forma que realmente debian ir impresas. Con la sección de correo de los lectores enseguida tuve claro que la reconstruiría desde cero. Podía hacerlo y que quedara perfecta, respetando el tamaño de los recuadros e incluso donde terminaba una línea y empezaba la siguiente. Lo único que quedaría de la captura en esa página sería parte de la cabecera. Fue divertido intentar descifrar que ponían los textos en la captura de imagen.

A la izquierda la página de correo de los lectores original, la de las capturas que decidi sustituir.
Fue divertido reconstruir el correo de los lectores.
Los asteriscos eran las letras y palabras que me quedaban por descifrar.

A parte de las capturas también hice búsquedas en Internet de imágenes, especialmente para la portada, para la cual, en la película, no encontraba una captura lo suficientemente buena. Así encontré en algún foro a gente que se había planteado hacer lo mismo pero nada en cuanto a resultados. Y la verdad es que me fui desanimando porque cada vez tenía más claro que el resultado iba a quedar muy pobre. De vez en cuando volvía a ponerme con ello hasta que un día encontré en un conocido portal de ventas a alguien que vendía replicas de aquel tebeo. Me puse en contacto con él para saber cómo podía haberlo hecho y me explicó que directamente se había puesto en contacto con alguien - no recuerdo quien - que estuvo involucrado en la producción de la película, que tenía el prop original y que fue quien le facilitó el material. La única diferencia que había en su réplica era que había omitido una de las páginas para que el original conservara su valor. El hecho de que ya existiera esa réplica me desmotivó. Incluso consideré comprar una de esas réplicas para mi, para tenerla yo, que después de todo fue lo que me empujó a intentar hacerla, que quería ese tebeo, pero el precio al que la vendía esta persona no era un precio que yo estuviera dispuesto a pagar.

A veces tenía que cobinar capturas donde aparecían las páginas con distinta definición o perspectiva. Un caos

En fin, salió el tema en una conversación de Facebook y pensé que sería interesante hablar sobre la historia de este loco proyecto aquí en el blog. Espero que os haya gustado.

domingo, 23 de abril de 2017

Por trece razones

Aviso: Si bien creo que no hago excesivo spoiler, este artículo no debería leerse sin haber visto antes la serie.

Cartel promocional con Clay (Dylan Minnette) y Hannah (Katherine Langford)

No tenía pensamiento de escribir sobre ella pero la verdad es que me ha impactado, y me ha dejado algo tocado el fin de semana. La verdad es que probablemente no voy a ser capaz de expresar lo que me ha hecho sentir pero creía que debía escribir un poco sobre ella. Por si no lo sabéis la serie es la historia de una chica que se suicida tras sufrir bullying y dejando unas cintas donde explica las razones - y quiénes son los responsables - de porqué se ha quitado la vida.

Lo primero que habría que decir es que Hannah Baker, la protagonista, es una buena chica pero no es perfecta y por ello comete errores. Lo digo porque es posible que haya quienes piensen que ella propicia alguna de las cosas que acaban ocurriéndole. No. Eso no es así. Nadie se busca que le pasen cosas malas. Hannah comete errores buscando encajar en el mundo en el que vive, intentando no sentirse sola, y eso la lleva al acercamiento a malas compañías que son parte de su entorno más cercano. ¿Malas elecciones? Sin duda. Pero es su entorno, el mundo en el que vive, y, por ello, donde quiere encajar. Y todos los errores del mundo no eximen de culpa al verdadero responsable: un mundo que no es amable.

Hannah (Katherine Langford)

Un mundo en el que mucha gente parece no querer entender que sus acciones, incluso las aparentemente más insignificantes tienen consecuencias y que cuando esas acciones tocan a otras personas no tenemos el derecho de decidir cómo deberían haberles hecho sentir, cómo deberían haberles afectado. Un mundo en el que se castiga a las víctimas, en el que cuando la otra persona se siente mal se le culpa por ello: "es que no debería haberselo tomado así". Un mundo en el que quizás ni siquiera sería necesario que fuésemos especialmente buenos con los demás sino que bastaría con que intentaramos que nuestras acciones no lastimaran a nadie. Que intentaramos ser inofensivos para los demás. Parece poca exigencia pero la verdad es que esta sociedad en la que vivimos no da la talla. Se juzga a los demás y se hace sin matices, buenos y malos, ganadores y perdedores. Incluso la propia Hannah peca en esto - insisto, no es perfecta, comete errores -  en algún momento: durante el transcurso de la serie, buscando donde encajar, va tocando a todas las puertas menos a la que siempre está ahí, Clay. Con él tiene gran complicidad, lo podemos apreciar especialmente en las escenas del trabajo en el cine, pero para ella parece que lo que hay entre ellos no acaba de contar para sentirse parte de algo.

La responsabilidad de Clay en la muerte de Hannah deriva de... que quizás es el único que podría haberla salvado. En ese - este - mundo donde hay malos no basta con que Clay sea el único que no le hace daño, no basta con que esté ahí y sea su amigo, Clay tendría que haberse lanzado. Antes. Para cuando lo hace Hannah está demasiado perdida y es más dificil. ¿Podría haberla salvado como imagina a posteriori mientras escucha su cinta? Quizás sí ¿Quién sabe? Lo que hacemos o dejamos de hacer importa.

Hannah en el cine donde trabajan Clay y ella.

De Hannah te enamoras. Desde el principio. ¿Cómo no? Es guapa, inteligente, divertida y extrovertida. Hasta parece difícil de creer que una chica así pueda encontrarse en esa situación pero no, no es así. Nada de eso tiene que ver con sentirse solo. Empatizas con ella, con su sufrimiento. Sabes que va a morir - que ha muerto - que solo estás escuchando las cintas con Clay y aún así no dejas de desear que él la salve. Eso hace especialmente duras las escenas en las que se suicida. 
Porque has empatizado con ella, la quieres, no quieres que se muera... y en esas escenas especialmente entiendes lo equivocada que está en su decisión, que está siendo egoísta, que está haciendo algo a lo que no tiene derecho y que es privar a los demás, a sus padres, a Clay, a ti, de la persona que es. Y eso es, a pesar de su crudeza, de lo mal que te hace sentir, lo positivo de esas escenas y de por qué están ahí: Quizás, hayas empezando a reconsiderar el valor de una vida, quizás el de la tuya propia, quizás el de alguna persona de tu entorno, quizás para prestarle más atención por si necesita ayuda o quizás simplemente para no ser malo con esa persona.

Depende de lo sensible que seas, la serie puede dejarte hecho polvo. En cierto modo, se ha suicidado alguien a quien has conocido y has llegado a querer. Pero como digo, tiene ese lado positivo y es que quizás, con suerte, te haya sensibilizado para mirar de otra forma, mejor, a los demás.

Postdata 21 de Mayo de 2017

Desde que vi la serie me he ido encontrando con que hay gente que considera que la serie hace, poco más o menos, apología del suicidio. Creo que posiblemente una de las causas de que lo vean de esa manera puede estar en el título de la serie, eso de "Por Trece Razones" parece que da a entender que efectivamente hay cosas que justifican que una persona se quite la vida. No es así.

Hannah efectivamente tiene trece razones para suicidarse, las que nos va detallando durante la serie, están ahí, son cosas mas o menos concretas... y tanto el título de la serie como la estructura, a razón por capítulo, lo subraya. Pero nadie está diciendo que siquiera una de ellas sea una buena razón para hacerlo, solo que son las razones de Hannah. Y eso entronca con el otro comentario que he estado oyendo y es que Hannah es excesivamente melodramática, que exagera las cosas. Independiente de la valoración que se haga de las razones de Hannah hay un hecho cierto: eso ocurre en la vida real. La gente se suicida - o lo intenta - por razones que otras personas no considerarían como tales y con frecuencia, además, precisamente por ello: que otras personas no vean razón en sus desdichas hace que se sientan incomprendidas, solas con su sufrimiento.

Da lo mismo si los demás creemos que las razones de Hannah - cualquier Hannah del mundo - son como para suicidarse o no, si le afecta excesivamente algo o no, lo realmente relevante es que por eso acaba muerta. Y es sobre lo que invita a reflexionar la serie, sobre como nuestras acciones tocan a los demás. Una vez hacemos algo que afecta a otra persona perdemos el control sobre ello, no decidimos las consecuencias que tendrá... y una decisión desafortunada podría llevar a que alguien se quitara la vida. Y luego no hay marcha atrás, pensar que la otra persona exageró las cosas, que las sacó de quicio no va a cambiar las cosas una vez han pasado. Y la única manera de evitar algo así - o de no propiciarlo - es intentar que nuestras acciones, como decía en el artículo de arriba, sean lo mas inocuas posibles.

Quizás el problema de la serie es que llueve sobre mojado, que el público más sensible empatiza con el personaje y no necesita esa lección y que el público no tan sensible se queda en el "es una exagerada, no es para tanto". Con suerte habrá un público entre esas posturas, un público que se replantee un poco cómo sus acciones afectan a los demás.

viernes, 14 de abril de 2017

The Ghost in this Shell

Aviso: Este artículo contiene información que puede ser considerada spoiler aunque haya visto la versión original animada.

Cartel promocional de la película original.
Cartel promocional de la película original.

Por mucho que quieran vendernos que Akira (1988)1 fue la película que inició el boom del manga y el anime, y aunque bien pudiera ser eso cierto en el ámbito americano y por extensión en el global, la verdad es que en España vino, algunos años antes, de la mano de Dragon Ball e igualmente es cierto que ya habíamos visto mucha animación japonesa 2. Quizás, por todo esto, a mí particularmente no me sorprendió Akira... y su lugar, para mí, quedó vacio hasta que lo ocupó precisamente Ghost in The Shell (1995). Era una película que se centraba en uno de los temas de ciencia ficción que más me interesan, el de la robótica, la cibernética y la inteligencia artificial (el otro es el de los viajes en el tiempo) y lo hacía de una manera visualmente muy atractiva, pero, sobre todo, profundizando en el tema.

Ghost in the Shell, la película de animación, era, en mi opinión, otro Blade Runner (1982). La diferencia era que si bien aquella invitaba al espectador a plantearse cosas, cuestiones filosóficas esenciales, a pesar de ello, podía haber espectadores distraidos que solo vieran en ella una película de cine negro futurista y poco más. Lo cual explicaría igualmente que acabara funcionando mal en su estreno y solo a posteriori se le diera su lugar. Ghost in the Shell no le da al espectador esa opción de no darse cuenta de qué esta viendo. Directamente, por boca de su protagonista, plantea las cuestiones filosóficas que son el eje de la historia y son fragmentos de guión densos. Incluso es posible que en la versión original en japonés hubiera connotaciones que se nos escapen debido a la propia cultura japonesa y su lenguaje. Por si fuera poco, y es el único defecto que le veo, el guión en general es confuso y hace un tanto complicado seguir la trama política que le da contexto a la historia. Sin embargo creo que hay una escena que sintetiza la idea general y es aquella en la que El Titiritero dice algo así como "¿Cómo puedes tú demostrarme tu existencia? ¿Qué te hace pensar que el ADN no es otra cosa que un programa de auto conservación?" Ese es el tema central de Ghost in the Shell, la cuestón de qué es una Inteligencia Artificial y cuando deja de serlo y si eso es posible. De la identidad, del Yo.

La escena en que El Titiritero, por boca de los restos de un robot, defiende su realidad.

Habiendo dejado mas o menos claro ya de qué va Ghost in the Shell centrémonos en este nuevo remake protagonizado por Scarlett Johansson. Por ejemplo ¿Ha sido buena idea la elección de la actriz o habría sido lo suyo que la hubiera protagonizado una actriz oriental? En principio debería haberla hecho una actriz con ascendencia oriental pero la elección de Scarlett no me parece mala,  hace un muy buen trabajo. Además, la película tenía que venderse al público general y era necesaria una actriz con gancho en taquilla. No nos engañemos, la mayor parte de los personajes orientales de los mangas y dibujos animados japoneses no tienen ojos orientales y Scarlett efectivamente acaba pareciéndose físicamente al personaje.

En ese aspecto, el de la fidelidad al material original, esta versión no desaprovecha lo más mínimo de lo grandioso que hay en el apartado visual de la versión animada. Quizás llega a pecar de excesiva al intentar que toda la película se mantenga al mismo nivel y para ello no duda en tomar mucho también de Blade Runner. Pero en este caso, cuando digo que no desaprovecha nada del original... es literalmente. Calca escenas del Ghost in the Shell original. Exactamente los mismos planos. En cierto modo es como si hubieran cogido las escenas de la película original animada y las hubieran doblado con otro guión, y ese es el problema... con un guión que no va sobre Inteligencia Artificial.

Cartel promocional del remake de este año.

Aquí en España, se le ha dado el subtítulo de El Espíritu en la Máquina. Se me antoja que quizás una traducción más correcta - pero sin duda menos comercial - habría sido El Alma Bajo la Carcasa. Sea como sea, si bien el título no deja de ser correcto a pesar de que la película ya no va sobre Inteligencia Artificial... si que se desvirtúa un poco. La pregunta pasa de ser si hay un alma bajo la carcasa a... ¿de quién es ese alma, ese espíritu? Y no deja de tener gracia la pregunta porque precisa e irónicamente es lo que le pasa no solo a la protagonista sino a la propia película. Cuando empieza crees que vas a ver un remake de una película y a medida que la vas viendo, y desde muy al principio, vas dandote cuenta de que si, efectivamente es un remake, pero no de la película que creías. Y es que El Espíritu en esta Máquina es... el de Robocop (1987), la de Paul Verhoeven y protagonizada por Peter Weller. De hecho, en realidad, es mejor remake que el Robocop de 2014. En el remake se perdió el sentido de la original, eso de que el protagonista ignora su pasado, lo han convertido en otra cosa, y en un momento dado empieza a recordar qué y quien es. Y no es solo esa idea la que hereda esta nueva Ghost in the Shell, sino el argumento en general. Y no son pocos los personajes de la película de Verhoeven que tienen su equivalente o reflejo en Ghost in the Shell. Es una especie de Robocop envuelto en lo visual de Blade Runner. Una actualización, un Robocop 2.0.

Así de pronto, tras un primer visionado, no me parece una mala película, creo que es muy disfrutable y, como he dicho, visualmente muy gratificante. Pero a mí particularmente me deja con la cosa de que ya la he visto antes, se llamaba Robocop, y sigue siendo una muy buena película. Y he visto la Ghost in the Shell original que me cuenta otras cosas que son las que me debería haber contado esta. Quizás si el argumento, en lineas generales, se hubiera mantenido fiel al original, la consideraría innecesaria como es el caso del remake de La Bella y la Bestia. Pero también creo que habría existido la posibilidad de mejorarlo, haciendo la historia más digerible, menos pesada, sin condensar la idea en esos diálogos tan densos de los que hablaba antes.

1. Akira es de 1988 pero se estrenó en España en 1993.
2. A través de televisión y video, durante los 80s, nos llegaron estupendas películas japonesas de animación como Las Aventuras de Hols, el Principe del Sol (Taiyô no ôji Horusu no daibôken, 1968), El Gato con Botas (Nagagutsu o haita neko, 1969), El Lago de los cisnes (Hakuchô no mizûmi, 1981) o Guerreros del Viento (Kaze no tani no Naushika, 1984). Eso sin contar todas aquellas series como Mazinger Z o Heidi.