domingo, 23 de abril de 2017

Por trece razones

Aviso: Si bien creo que no hago excesivo spoiler, este artículo no debería leerse sin haber visto antes la serie.

Cartel promocional con Clay (Dylan Minnette) y Hannah (Katherine Langford)

No tenía pensamiento de escribir sobre ella pero la verdad es que me ha impactado, y me ha dejado algo tocado el fin de semana. La verdad es que probablemente no voy a ser capaz de expresar lo que me ha hecho sentir pero creía que debía escribir un poco sobre ella. Por si no lo sabéis la serie es la historia de una chica que se suicida tras sufrir bullying y dejando unas cintas donde explica las razones - y quiénes son los responsables - de porqué se ha quitado la vida.

Lo primero que habría que decir es que Hannah Baker, la protagonista, es una buena chica pero no es perfecta y por ello comete errores. Lo digo porque es posible que haya quienes piensen que ella propicia alguna de las cosas que acaban ocurriéndole. No. Eso no es así. Nadie se busca que le pasen cosas malas. Hannah comete errores buscando encajar en el mundo en el que vive, intentando no sentirse sola, y eso la lleva al acercamiento a malas compañías que son parte de su entorno más cercano. ¿Malas elecciones? Sin duda. Pero es su entorno, el mundo en el que vive, y, por ello, donde quiere encajar. Y todos los errores del mundo no eximen de culpa al verdadero responsable: un mundo que no es amable.

Hannah (Katherine Langford)

Un mundo en el que mucha gente parece no querer entender que sus acciones, incluso las aparentemente más insignificantes tienen consecuencias y que cuando esas acciones tocan a otras personas no tenemos el derecho de decidir cómo deberían haberles hecho sentir, cómo deberían haberles afectado. Un mundo en el que se castiga a las víctimas, en el que cuando la otra persona se siente mal se le culpa por ello: "es que no debería haberselo tomado así". Un mundo en el que quizás ni siquiera sería necesario que fuésemos especialmente buenos con los demás sino que bastaría con que intentaramos que nuestras acciones no lastimaran a nadie. Que intentaramos ser inofensivos para los demás. Parece poca exigencia pero la verdad es que esta sociedad en la que vivimos no da la talla. Se juzga a los demás y se hace sin matices, buenos y malos, ganadores y perdedores. Incluso la propia Hannah peca en esto - insisto, no es perfecta, comete errores -  en algún momento: durante el transcurso de la serie, buscando donde encajar, va tocando a todas las puertas menos a la que siempre está ahí, Clay. Con él tiene gran complicidad, lo podemos apreciar especialmente en las escenas del trabajo en el cine, pero para ella parece que lo que hay entre ellos no acaba de contar para sentirse parte de algo.

La responsabilidad de Clay en la muerte de Hannah deriva de... que quizás es el único que podría haberla salvado. En ese - este - mundo donde hay malos no basta con que Clay sea el único que no le hace daño, no basta con que esté ahí y sea su amigo, Clay tendría que haberse lanzado. Antes. Para cuando lo hace Hannah está demasiado perdida y es más dificil. ¿Podría haberla salvado como imagina a posteriori mientras escucha su cinta? Quizás sí ¿Quién sabe? Lo que hacemos o dejamos de hacer importa.

Hannah en el cine donde trabajan Clay y ella.

De Hannah te enamoras. Desde el principio. ¿Cómo no? Es guapa, inteligente, divertida y extrovertida. Hasta parece difícil de creer que una chica así pueda encontrarse en esa situación pero no, no es así. Nada de eso tiene que ver con sentirse solo. Empatizas con ella, con su sufrimiento. Sabes que va a morir - que ha muerto - que solo estás escuchando las cintas con Clay y aún así no dejas de desear que él la salve. Eso hace especialmente duras las escenas en las que se suicida. 
Porque has empatizado con ella, la quieres, no quieres que se muera... y en esas escenas especialmente entiendes lo equivocada que está en su decisión, que está siendo egoísta, que está haciendo algo a lo que no tiene derecho y que es privar a los demás, a sus padres, a Clay, a ti, de la persona que es. Y eso es, a pesar de su crudeza, de lo mal que te hace sentir, lo positivo de esas escenas y de por qué están ahí: Quizás, hayas empezando a reconsiderar el valor de una vida, quizás el de la tuya propia, quizás el de alguna persona de tu entorno, quizás para prestarle más atención por si necesita ayuda o quizás simplemente para no ser malo con esa persona.

Depende de lo sensible que seas, la serie puede dejarte hecho polvo. En cierto modo, se ha suicidado alguien a quien has conocido y has llegado a querer. Pero como digo, tiene ese lado positivo y es que quizás, con suerte, te haya sensibilizado para mirar de otra forma, mejor, a los demás.

Postdata 21 de Mayo de 2017

Desde que vi la serie me he ido encontrando con que hay gente que considera que la serie hace, poco más o menos, apología del suicidio. Creo que posiblemente una de las causas de que lo vean de esa manera puede estar en el título de la serie, eso de "Por Trece Razones" parece que da a entender que efectivamente hay cosas que justifican que una persona se quite la vida. No es así.

Hannah efectivamente tiene trece razones para suicidarse, las que nos va detallando durante la serie, están ahí, son cosas mas o menos concretas... y tanto el título de la serie como la estructura, a razón por capítulo, lo subraya. Pero nadie está diciendo que siquiera una de ellas sea una buena razón para hacerlo, solo que son las razones de Hannah. Y eso entronca con el otro comentario que he estado oyendo y es que Hannah es excesivamente melodramática, que exagera las cosas. Independiente de la valoración que se haga de las razones de Hannah hay un hecho cierto: eso ocurre en la vida real. La gente se suicida - o lo intenta - por razones que otras personas no considerarían como tales y con frecuencia, además, precisamente por ello: que otras personas no vean razón en sus desdichas hace que se sientan incomprendidas, solas con su sufrimiento.

Da lo mismo si los demás creemos que las razones de Hannah - cualquier Hannah del mundo - son como para suicidarse o no, si le afecta excesivamente algo o no, lo realmente relevante es que por eso acaba muerta. Y es sobre lo que invita a reflexionar la serie, sobre como nuestras acciones tocan a los demás. Una vez hacemos algo que afecta a otra persona perdemos el control sobre ello, no decidimos las consecuencias que tendrá... y una decisión desafortunada podría llevar a que alguien se quitara la vida. Y luego no hay marcha atrás, pensar que la otra persona exageró las cosas, que las sacó de quicio no va a cambiar las cosas una vez han pasado. Y la única manera de evitar algo así - o de no propiciarlo - es intentar que nuestras acciones, como decía en el artículo de arriba, sean lo mas inocuas posibles.

Quizás el problema de la serie es que llueve sobre mojado, que el público más sensible empatiza con el personaje y no necesita esa lección y que el público no tan sensible se queda en el "es una exagerada, no es para tanto". Con suerte habrá un público entre esas posturas, un público que se replantee un poco cómo sus acciones afectan a los demás.

viernes, 14 de abril de 2017

The Ghost in this Shell

Aviso: Este artículo contiene información que puede ser considerada spoiler aunque haya visto la versión original animada.

Cartel promocional de la película original.
Cartel promocional de la película original.

Por mucho que quieran vendernos que Akira (1988)1 fue la película que inició el boom del manga y el anime, y aunque bien pudiera ser eso cierto en el ámbito americano y por extensión en el global, la verdad es que en España vino, algunos años antes, de la mano de Dragon Ball e igualmente es cierto que ya habíamos visto mucha animación japonesa 2. Quizás, por todo esto, a mí particularmente no me sorprendió Akira... y su lugar, para mí, quedó vacio hasta que lo ocupó precisamente Ghost in The Shell (1995). Era una película que se centraba en uno de los temas de ciencia ficción que más me interesan, el de la robótica, la cibernética y la inteligencia artificial (el otro es el de los viajes en el tiempo) y lo hacía de una manera visualmente muy atractiva, pero, sobre todo, profundizando en el tema.

Ghost in the Shell, la película de animación, era, en mi opinión, otro Blade Runner (1982). La diferencia era que si bien aquella invitaba al espectador a plantearse cosas, cuestiones filosóficas esenciales, a pesar de ello, podía haber espectadores distraidos que solo vieran en ella una película de cine negro futurista y poco más. Lo cual explicaría igualmente que acabara funcionando mal en su estreno y solo a posteriori se le diera su lugar. Ghost in the Shell no le da al espectador esa opción de no darse cuenta de qué esta viendo. Directamente, por boca de su protagonista, plantea las cuestiones filosóficas que son el eje de la historia y son fragmentos de guión densos. Incluso es posible que en la versión original en japonés hubiera connotaciones que se nos escapen debido a la propia cultura japonesa y su lenguaje. Por si fuera poco, y es el único defecto que le veo, el guión en general es confuso y hace un tanto complicado seguir la trama política que le da contexto a la historia. Sin embargo creo que hay una escena que sintetiza la idea general y es aquella en la que El Titiritero dice algo así como "¿Cómo puedes tú demostrarme tu existencia? ¿Qué te hace pensar que el ADN no es otra cosa que un programa de auto conservación?" Ese es el tema central de Ghost in the Shell, la cuestón de qué es una Inteligencia Artificial y cuando deja de serlo y si eso es posible. De la identidad, del Yo.

La escena en que El Titiritero, por boca de los restos de un robot, defiende su realidad.

Habiendo dejado mas o menos claro ya de qué va Ghost in the Shell centrémonos en este nuevo remake protagonizado por Scarlett Johansson. Por ejemplo ¿Ha sido buena idea la elección de la actriz o habría sido lo suyo que la hubiera protagonizado una actriz oriental? En principio debería haberla hecho una actriz con ascendencia oriental pero la elección de Scarlett no me parece mala,  hace un muy buen trabajo. Además, la película tenía que venderse al público general y era necesaria una actriz con gancho en taquilla. No nos engañemos, la mayor parte de los personajes orientales de los mangas y dibujos animados japoneses no tienen ojos orientales y Scarlett efectivamente acaba pareciéndose físicamente al personaje.

En ese aspecto, el de la fidelidad al material original, esta versión no desaprovecha lo más mínimo de lo grandioso que hay en el apartado visual de la versión animada. Quizás llega a pecar de excesiva al intentar que toda la película se mantenga al mismo nivel y para ello no duda en tomar mucho también de Blade Runner. Pero en este caso, cuando digo que no desaprovecha nada del original... es literalmente. Calca escenas del Ghost in the Shell original. Exactamente los mismos planos. En cierto modo es como si hubieran cogido las escenas de la película original animada y las hubieran doblado con otro guión, y ese es el problema... con un guión que no va sobre Inteligencia Artificial.

Cartel promocional del remake de este año.

Aquí en España, se le ha dado el subtítulo de El Espíritu en la Máquina. Se me antoja que quizás una traducción más correcta - pero sin duda menos comercial - habría sido El Alma Bajo la Carcasa. Sea como sea, si bien el título no deja de ser correcto a pesar de que la película ya no va sobre Inteligencia Artificial... si que se desvirtúa un poco. La pregunta pasa de ser si hay un alma bajo la carcasa a... ¿de quién es ese alma, ese espíritu? Y no deja de tener gracia la pregunta porque precisa e irónicamente es lo que le pasa no solo a la protagonista sino a la propia película. Cuando empieza crees que vas a ver un remake de una película y a medida que la vas viendo, y desde muy al principio, vas dandote cuenta de que si, efectivamente es un remake, pero no de la película que creías. Y es que El Espíritu en esta Máquina es... el de Robocop (1987), la de Paul Verhoeven y protagonizada por Peter Weller. De hecho, en realidad, es mejor remake que el Robocop de 2014. En el remake se perdió el sentido de la original, eso de que el protagonista ignora su pasado, lo han convertido en otra cosa, y en un momento dado empieza a recordar qué y quien es. Y no es solo esa idea la que hereda esta nueva Ghost in the Shell, sino el argumento en general. Y no son pocos los personajes de la película de Verhoeven que tienen su equivalente o reflejo en Ghost in the Shell. Es una especie de Robocop envuelto en lo visual de Blade Runner. Una actualización, un Robocop 2.0.

Así de pronto, tras un primer visionado, no me parece una mala película, creo que es muy disfrutable y, como he dicho, visualmente muy gratificante. Pero a mí particularmente me deja con la cosa de que ya la he visto antes, se llamaba Robocop, y sigue siendo una muy buena película. Y he visto la Ghost in the Shell original que me cuenta otras cosas que son las que me debería haber contado esta. Quizás si el argumento, en lineas generales, se hubiera mantenido fiel al original, la consideraría innecesaria como es el caso del remake de La Bella y la Bestia. Pero también creo que habría existido la posibilidad de mejorarlo, haciendo la historia más digerible, menos pesada, sin condensar la idea en esos diálogos tan densos de los que hablaba antes.

1. Akira es de 1988 pero se estrenó en España en 1993.
2. A través de televisión y video, durante los 80s, nos llegaron estupendas películas japonesas de animación como Las Aventuras de Hols, el Principe del Sol (Taiyô no ôji Horusu no daibôken, 1968), El Gato con Botas (Nagagutsu o haita neko, 1969), El Lago de los cisnes (Hakuchô no mizûmi, 1981) o Guerreros del Viento (Kaze no tani no Naushika, 1984). Eso sin contar todas aquellas series como Mazinger Z o Heidi.